Si estás leyendo
esto, significa que me he suicidado y obviamente no conseguí borrar
este post de la cola.
Por favor, no estéis
tristes, es lo mejor. La vida que hubiera vivido no merece la pena...
porque soy transgénero. Podría explicar detalladamente por qué me
siento así, pero es probable que esta nota ya sea lo suficientemente
larga tal cual. Para decirlo simplemente, me siento una chica
atrapada en el cuerpo de un chico, y me he sentido así desde que
tenía cuatro años. No sabía que hubiera una palabra para ese
sentimiento, ni que fuera posible para un chico volverse una chica,
asi que nunca se lo dije a nadie y simplemente seguí haciendo cosas
de "chicos" para intentar encajar.
Cuando tenía
catorce años, aprendi el significado de la palabra transgénero y
lloré de felicidad. Tras diez años de confusión finalmente
comprendí quién era. Se lo dije inmediatamente a mi madre, y ella
reaccionó de un modo extremadamente negativo, diciéndome que era
una fase, que nunca sería un chica de verdad, que Dios no comete
errores, que estaba equivocada. Si estáis leyéndome padres, por
favor, nunca le digais eso a vuestros hijos. Incluso si sois
cristianos o estáis en contra de la gente transgénero, nunca le
digáis eso a nadie, especialmente a vuestro hije. No servirá para
nada más que hacerles odiarse a sí mismos. Es exactamente lo que me
pasó a mí.
Mi madre empezó a
llevarme a un terapeuta, pero solo me llevaba a terapeutas cristianos
(que eran todos verdaderamente parciales) asi que nunca tuve la
terapia que necesitaba para curarme de la depresión. Solo conseguí
más cristianos diciéndome que era egoísta y estaba equivocada y
que debería volver la mirada hacia Dios en busca de ayuda.
Cuando tenía
dieciséis años me di cuenta de que mis padres nunca se dejarían
convencer, y que tendría que esperar hasta los dieciocho para
comenzar cualquier tipo de tratamiento de transición, lo que rompió
totalmente mi corazón. Cuanto más esperas, más dura es la
transición. Sentí, desesperanzada, que iba a parecer un hombre drag
por el resto de mi vida. En mi decimosexto cumpleaños, cuando no
conseguí el consentimiento por parte de mis padres para empezar la
transición. lloré hasta quedarme dormida.
Adquirí una suerte
de actitud "que te follen" hacia mis padres y salí del
armario como gay en la escuela, pensando que quizá si lo hacía poco
a poco sería menos shock salir del armario como trans. Aunque la
reacción de mis amigos fue positiva, mis padres se molestaron.
Sintieron que yo estaba atacando su imagen, y que era una vergüienza
para ellos. Querían que fuera su perfecto niñito hetero cristiano,
y eso no era, obviamente, lo que yo queria.
Así que me sacaron
de la escuela pública, se llevaron mi portátil y mi móvil, y me
prohibieron entrar en cualquier tipo de red social, aislándome de
mis amigos. Esta es probablemente la parte de mi vida que más
deprimida he estado, y me sorprende no haberme matado. Estuve
completamente sola durante cnico meses. Ni amigos, ni apoyo, ni amor.
Solo la decepción de mis padres y la crueldad de la soledad.
Al final del año
escolar mis padres finalmente cedieron y me dieron mi movil y me
dejaron volver a las redes sociales. Estaba excitada, finalmente
tenía a mis amigos de vuelta. Ellos estaban tremendamente excitados
de verme y hablar conmigo, pero solo al principio. Finalmente se
dieron cuanta de que en realidad no les importaba una mierda, y me
sentí todavía más sola que antes. A los únicos amigos que pensé
que tenía solo les gustabas porque me veían cinco veces a la
semana.
Después de un
verano sin casi amigos más el peso de tener que pensar en la
universidad, ahorrar dinero para mudarme, mantener mis notas altas,
ir a la iglesia todas las semanas y sentirme como la mierda porque
todo el mundo aquí está en contra de todo por lo que yo vivo, he
decidido que tengo suficiente. Nunca voy a tener una transición
exitosa, incluso cuando me mude. Nunca voy a ser feliz con la manera
en que me veo o sueno. Nunca voy a tener suficientes amigos para
satisfacerme. Nunca voy a tener suficiente amor para satisfacerme.
Nunca voy a encontrar un hombre que me ame. Nunca voy a ser feliz. O
vivo el resto de mi vida como un hombre solitario que desearía ser
una mujer o vivo como una mujer solitaria que se odia a sí misma. No
hay forma de ganar. No hay salida. Ya estoy lo suficientemente
triste. No necesito que mi vida empeore. La gente dice "esto
mejora" pero no es cierto en mi caso. Se vuelve peor. Cada día
estoy peor.
Este es el quid de
la cuestión, por eso siento ganas de morirme. Lo siento si no es
suficiente razón para ti, lo es para mi. Y como mi última voluntad,
quiero que el 100% de las cosas que poseo legalmente sean vendidas y
el dinero (y tambien mi dinero del banco) sean donados a algun
movimiento por los derechos civiles de los trans y a grupos de apoyo.
Me importa una mierda a cuál. La única manera de que descanse en
paz es que un día la gente transgénero no sea tratada de la forma
que yo lo fui, que sean tratados como humanos, con sentimientos
válidos y derechos humanos. El género tiene que enseñarse en las
escuelas, cuanto antes mejor. Mi muerte tiene que significar algo. Mi
muerte tiene que contar en el número de personas transgénero que
cometieron suicidio este año. Quiero que alguien mire ese número y
piense "esto es jodido" y lo arregle. Arreglad la sociedad.
Por favor.
Beyond Amnesty* es un texto único que disecciona la dura realidad de
la autolesión y el absoluto deterioro de la salud mental de los
habitantes de los países capitalistas occidentales. Una oportunidad para
romper tabúes, una lectura que perturba y obliga a pensar…
Avisamos a la lectora: posiblemente te duela lo que leas, es el precio a
pagar cuando no se quiere mirar a otro lado y hacer como si no pasara
nada.
···
Me parece que casi no existe la necesidad de «desaparecer» personas,
torturarlas, someter directamente a la población a aquellos que la
controlan. Hemos sido entrenadxs para hacerlo nosotrxs mismxs.
“Si unx no sabe cómo hablar es porque
unx no sabe qué decir y viceversa. Y unx no sabe cómo hablar y qué decir
porque todo ha sido banalizado, reducido a mero símbolo, a apariencia.
El significado, que ha sido considerado una de las grandes fuentes para
la revuelta, una forma de energía radiante, ha sido erosionado. Lo han
roto, molido y pulverizado… ¿Qué dice unx? ¿Qué hace unx en medio de un
desierto? Despojadx de palabras para expresar la rabia por el
sufrimiento que se ha vivido, despojadx de esperanza para superar la
angustia emocional que devasta la existencia diaria, despojadx de deseos
con los cuales luchar contra la razón institucional, despojado de
sueños hacia los cuales dirigirse para barrer la repetición de lo
existente, muchos sujetos se barbarizan en la acción. Una vez que la
lengua se paraliza, las manos tiemblan por hallar alivio a la
frustración. Inhibido de manifestarse, el impulso hacia la alegría de
vivir se trastoca, transformándose en su opuesto, el instinto de muerte.
La violencia explota y, al carecer de significado, se manifiesta de una
manera ciega y furiosa, contra todo y contra todos, trastocando
cualquier relación social. Donde no hay una guerra civil, están las
piedras que se lanzan desde los puentes a las autopistas o los
asesinatos de padres, amigxs o vecinxs.”
A veces me pillo riendo… y el sonido de la alegría en el espacio
muerto y amurallado que es el mundo civilizado queda atrapado en mi
garganta.
Será provocador o polémico decir que hay veces en que quisiera tener
un enemigo visible. Que mi alma anhela ser una guerrillera, una
insurgente, vivir una insurrección. Y, con ello, que también acepto que
mis amigos o yo podríamos resultar heridos, encarcelados o muertos en la
batalla, pero que lo haremos con una alegría de líneas claramente
marcadas y la sensación de que algo mejor que esto pueda llegar. Mi
cuerpo desea luchar y liberarse. Moverse. Escalar. Bailar. Hacer el
amor. Atravesar e ir más allá. Correr. Destrozar.
Quiero vivir entre gente que es consciente de que vivimos en guerra.
Una guerra contra la vida. Contra el espíritu. Quiero vivir entre gente
que no se mire a las manos ni evite tu mirada cuando hables de lucha o
insurrección porque, en el fondo, saben que han claudicado, y porque
-tal vez, sólo tal vez- nunca han odiado realmente el sistema.
Entre personas que no hayan sido compradas. Que no comieron las
pastillas que les ofrecían porque preferían luchar con su sensación de
angustia patologizada que vivir en la zona muerta. Que no fingen estar
luchando cuando es obvio que lo que están haciendo es convertir un campo
de batalla en un jardín. Quiero estar en un lugar en donde la guerra
sea admisible.
Me encuentro con alguien a quien no había visto en 5 años. Hablamos
sobre gente que conocemos y gente que no – cómo les va, qué hacen.
Muchxs de ellxs están quebradxs. Deprimidxs, perdidxs, al borde. Algunxs
se han suicidado. Otrxs se han asentado y están satisfechos, entablando
un compromiso emocional con el sistema porque, como un amigo escribió,
si fuera fácil no lo llamarían lucha, y algunas veces te cansas
demasiado de luchar contra el fantasma.
No necesitas una pistola para matar a alguien.
No necesitas ladrillos para hacer una cárcel.
Quiero un enemigo que no sea yo, que no sea los enemigos en que
convierto mis relaciones. Quiero que mi sensación de tensión y
belicosidad – mi sensación política y emocional de estar sitiada, de
estar bajo ocupación – se refleje en el exterior. Alguien dijo una vez
que ir a Palestina era un alivio porque, de repente, la realidad
exterior iba a la par con su experiencia emocional cotidiana en el Reino
Unido (RU): una situación de crisis. Y yo también siento esto. En
disturbios, en grupos, en acciones. En donde vivo, el enemigo es tan
grande que engloba todo, incluso a mí misma. No hay esperanza más allá
de esta realidad. Después de todo, éste es un lugar a donde la gente
viene buscando asilo. Sigue siendo una tierra prometida en donde las
calles están pavimentadas con oro. ¿Cómo se pelea contra eso? No hay
ningún dentro o fuera del sistema. Y parece que no hay salida.
Uno de los sucesos más conmovedores para mí en los últimos años
fueron los disturbios de París – o al menos las noticias que leí sobre
ellos. Un joven describía su rabia, su grito de rechazo. Muchos no
podían entender sus acciones – había quemado los coches de sus amigos,
había destrozado el lugar en el que vivía. ¿Estaba confuso? No lo creo.
Para él no había futuro, ni ninguna esperanza de cambio, así que
destrozó lo que odiaba. Su vida. Al igual que los suicidios y
autolesiones “sin sentido” que tienen lugar cada minuto en el RU y el
resto del mundo, fue un acto de rabia, desafío y tristeza. Fue un
intento de ser efectivo, aunque el acto en sí mismo pueda parecer inútil
y caótico.
Algunas veces lo único que nos queda es chillar con la esperanza de que algo se haga añicos.
…
Estoy intentando entender la política de la violencia autoinfligida
en el RU y, como siempre, mi escritura es un pensamiento extendido, una
idea, una perspectiva, una intuición, un trabajo en curso y, por
supuesto, está basado en mi propia experiencia y posición dentro de la
vida y la sociedad. Algunas veces, cuando estoy mejor, me siento muy
lejos de las ideas que aquí exploro. Y entonces vuelvo a tropezar, mi
habilidad para levantarme decae y vuelvo a estar en el más oscuro de los
lugares; es allí donde nació este texto, y es allí donde vuelve a tener
sentido. Así que toma de él lo que quieras en donde sea que te
encuentres.
Lo que originalmente me inspiró a escribir fue sospechar que la idea
de que somos unos privilegiados por vivir en un estado capitalista
avanzado como el RU persiste incluso entre aquellos que consideran que
tienen una postura política radical, o sea, anticapitalista y/o
antiestado. Esto se revela en los comentarios más casuales, por la
insistencia de alguna gente, cuando hablamos acerca de salud mental y de
la vida en el RU, en que no puedo comparar el vivir aquí con vivir en
el Tercer Mundo o en un país en desarrollo. Hay indignación. Hay una
cierta postura… defensiva. ¿Cómo me atrevo siquiera a comparar estas
cosas? Y también me siento un poco incómoda con lo que estoy escribiendo
porque, aunque no estoy intentando entablar una comparación, la
propaganda del privilegio también ha echado raíces en mí. Claro está,
puedes tener un puesto privilegiado dentro del marco de referencia de un
sistema particular – por ejemplo, ser un hombre blanco con dinero es
muy distinto a ser un hombre negro y pobre en una sociedad capitalista.
Pero esto es distinto a pensar que de todos los posibles sistemas
sociales, políticos, espirituales, emocionales y económicos de los seres
humanos, nosotros en el RU hemos creado el sistema en el cual somos
capaces de alcanzar nuestro potencial humano y satisfacer nuestras
necesidades y deseos.
No quiero hacer ninguna comparación de experiencias, ni infravalorar
los horrores, la pobreza, y la lucha de la gente en otros países…,
tampoco glorificarlas. Está claro que hay gente de otros países que
arriesga su vida para llegar aquí y, algunas veces, encuentra refugio de
otros sistemas políticos y una mejor calidad de vida y salud. Sin
embargo, creo que es posible y vital señalar el impacto que tiene sobre
nuestra humanidad, libertad y salud el vivir en una sociedad
capitalista, tecnológicamente avanzada y de alta-vigilancia, e intentar
desafiar cualquier noción de privilegio, sin entrar en una competencia
entre mundos, entre experiencias en diferentes escenarios del
capitalismo global.
Si no lo hacemos, la gente de aquí siempre luchará por “la otra/el
otro”, debilitando la resistencia genuina, haciendo que las expresiones
de solidaridad escondan un sentido taimado de “qué suerte tenemos”, de
paternalismo, y se vuelvan una excusa para no impulsar la lucha de aquí.
Hay cientos de personas en una noche de solidaridad con luchas
latinoamericanas, pero sólo veinte en un evento de apoyo a presos
encarcelados como consecuencia de luchas en Occidente.
Creo que la poca salud mental de una gran parte de lxs británicxs
desmiente cualquier idea de que exista un buen sitio para estar en el
capitalismo. Los problemas de salud mental son pandémicos, pero yo sólo
sé cómo es crecer y vivir aquí, así que éste es el lugar que analizaré.
La depresión es una de las principales causas de muerte en Occidente.
Donde yo vivía, en el noreste de Leeds, de una población de 170.000
personas, aproximadamente el 25% sufre o ha sufrido en algún momento (es
decir, ha buscado ayuda) problemas de salud mental. Son muchxs.
…
La primera cosa que quiero hacer al despertar es destruir las paredes…
…la segunda es destruirme a mí misma.
…
Al lado de mi cama hay un gráfico colgado en la pared. Muestra
cuántos pacientes han sido atendidos en el departamento de urgencias de
este hospital en los últimos 6 meses y la razón por la que fueron
ingresados. Sólo en este hospital de urgencias casi 1600 personas llegaron tras haberse autolesionado.
…
Cientos de miles de personas se autolesionan cada año en el RU y se
estima que alguien se quita la vida en esta isla cada 82 minutos. El
despotismo de los modelos biomédico, farmacológico y psicoterapéutico de
salud mental continuará intentando persuadirnos de que el problema está
dentro de nosotros, como individuos, como organismos desajustados que
están fallando. Puedo estar de acuerdo con esto, en cuanto a que
nuestras condiciones existenciales tienen un efecto devastador en
nuestra salud física y mental: nutrición pobre, ambientes estresantes,
relaciones inestables, polución (aire, luz, material y ruido),
agresiones generalizadas, soledad, trabajo y tecnología omnipresente;
todo esto dificulta, a mi parecer, extraordinariamente, nuestra
capacidad para crear y mantener una buena salud, un buen cerebro, unas
buenas relaciones sociales y un buen humor. Pero, por otra parte, creo
que nuestra salud mental, o la falta de ella, es sobre todo una
respuesta normal a unas circunstancias anormales y constituye, de alguna
manera, la línea de frente, las trincheras, en la guerra contra la
humanidad llevada a cabo por el estado-nación y la masacre económica.
…
Hay 23 paredes en mi piso de una sola habitación. Hay 6 ventanas, 4
cuatro de ellas permiten que entre algo de luz, todas están en frente de
más paredes. Hay techos y suelos. Hay 4 pisos en mi bloque, sin contar
los dos bajos. Casi nunca veo a la gente que vive en ellos. Hay una
puerta eléctrica pesada que da al pasillo de entrada comunitario,
flanqueado por paredes de ladrillos, cubierto por una fina alfombra
desgastada y que acaba en unas estrechas escaleras de metal. El bloque,
como un día bromeó un policía que venía a detenerme tras haber dado
conmigo, es una fortaleza.
Salgo de mi piso para ir a pasear, acudir a citas y asambleas o para
tomar un café con lxs amigxs. Algunas veces ni salgo. No tengo ninguna
razón para hacerlo. O ninguna motivación. Estoy deprimida. Suicida.
Encuentro actividades para ocupar mi tiempo. Cuando salgo del piso,
estoy rodeada por ruido, gente, edificios, tráfico, malos olores,
cámaras y uniformes; policía, oficiales de apoyo a la comunidad, agentes
peatonales, agentes de tráfico, seguratas, conductores de autobús,
oficinistas, cybergóticos y emos, canis, antifascistas, yonkis, padres,
anarcos, hippies. Nunca veo el horizonte, casi nunca veo la luna. Ni las
estrellas. Hay un pequeño espacio verde pero está apartado y por lo
visto tengo adicción a mi jaula. Recuerdo que cuando era niña tuve un
hámster. Se pasaba casi todo el tiempo intentando cavar un túnel en una
esquina de la jaula para encontrar la libertad, así que lo saqué de
ella. No demoró ni un segundo. Se dirigió directamente a una esquina de
la habitación y siguió cavando. No se dejaba engañar por la jaula más
grande. Soy como un perro atado a una cadena, me puedo apartar un poco
pero el arnés alrededor de mi cuello vuelve a tirarme hacia atrás para
recordarme que hay limitaciones, que la única revolución en mi vida es
su circularidad implacable. Que tengo una circunferencia, que no soy
libre, no importa cuánto intente convencerme a mí misma de que tengo el
control, de que puedo causar efecto. Me aplasta la ilusión de poder
escoger. Me siento obligada a tener que escoger entre un millón de tipos
de naranja cuando, en realidad, lo que quiero es una manzana. No cabe
duda de que la vida está hecha para vivirla con urgencia, con
imperativos o, al menos, con algún significado que venga desde fuera de
mi propia invención. No cabe duda de que yo no debería estar
preguntándome en qué momento escogeré la muerte…
…
Mi sentido del olfato ha cambiado, es más agudo por la fetidez de la
civilización. Madreselva y azufre. Perfume y meados. El humo de un
autobús como si alguien me hubiera aplastado la cara contra una alfombra
vieja. Como una epiléptica antes de su ataque, alertada por el olor de
peras o almendras. Me inmoviliza para que no luche. Mordiéndome la
lengua porque si comienzo a gritar nunca pararé.
…
Se piensa que las autolesiones son la segunda causa de ingreso en las
salas de emergencia del RU (la primera son los “accidentes”). La
definición de autolesión intencionada (Deliberate Self-Harm, o DSH) se
refiere a comportamientos de violencia autoinfligida como cortes,
ingestión de sustancias tóxicas (incluidas las sobredosis de droga),
quemaduras, cabezazos contra las paredes, tirones de pelo e intentos de
suicidio. Otros comportamientos arriesgados más aceptados socialmente y
más extendidos como el abuso del alcohol, el tabaco, los desórdenes
alimenticios y el sexo sin protección también se consideran
autolesiones, aunque no se incluyen en las estadísticas de autolesión.
…
Entre la pobreza demoledora de Lincoln Green, estoy tumbada en una
cama de hospital, un lugar de seguridad momentánea, con frío, sola,
asustada, avergonzada, consumida por la culpa, desesperada por escapar
de mi propia cabeza. Sólo quiero dejar de ser yo misma. Dejar de estar
aquí. Hacer algo que rompa mi vida, que la abra y revele algo mejor.
Algo más tolerable. Tengo dos heridas en mi muñeca izquierda y puñaladas
en mi muslo derecho. Supongo que no es normal atacarse a una misma. Un
doctor con cara preocupada lee mis notas. ¿Te alegras de estar viva?, me
pregunta. No mucho, le respondo. Lo que sea. Con tal de que algo
cambie.
…
Corto para que las cosas sean mejores.
…
Las estadísticas de autolesiones son problemáticas. La violencia
autoinfligida se suele llevar a cabo en secreto, y muchos casos nunca
llegan a los hospitales de urgencias. Sin embargo, un estudio
gubernamental publicado en 2001 indica que aproximadamente 215.000
adultos en el RU podrían haberse autolesionado en un periodo de doce
meses, y que más de 24.000 adolescentes ingresan cada año en los
hospitales por herirse a sí mismxs. Una vez más, estas cifras no
incluyen la violencia doméstica, el abuso de sustancias tóxicas, el
suicidio, los desórdenes alimenticios ni otros comportamientos
autodestructivos. En su ensayo La política de la tortura: Dispersando los mitos y entendiendo a los supervivientes,
Joan Simalchick escribe que “…el uso sistemático y generalizado de la
tortura hoy en día no tiene precedentes… Amnistía Internacional describe
la tortura como la epidemia del siglo XX.” En el RU parece que hay una
epidemia sin precedentes de autolesiones que ofrece, con sólo mirarla
someramente, el inquietante panorama de una cultura caracterizada por la
violencia sistemática y generalizada, pero, en este caso,
autoinfligida.
La violencia autoinfligida es un tema complicado y mucha gente no lo
entiende -incluso lxs que la llevan a cabo-. También hay gente que
manifestará públicamente no entender estos actos mientras en privado se
autohiere, o se dedica a otras formas de autoabuso socialmente más
aceptadas, algunas de las cuales han sido históricamente instituidas por
los gobiernos y la industria con el objetivo concreto de establecer un
control social y beneficiarse de él, las más conocidas son el alcohol,
las drogas (las recreativas y las recetadas) y el tabaco.
La autolesión se suele explicar como una necesidad de control,
comunicación y castigo. De la misma manera, la tortura trata de
controlar al individuo, forzarlo a comunicar y castigar a la víctima y
su comunidad. La violencia autoinfligida ha sido descrita como “una
respuesta normal a circunstancias anormales.” Es un indicador de que no
todo está bien en el mundo interno de alguien. Y el hecho de que sea un
problema tan grande dentro de nuestra sociedad -junto con los problemas
de salud mental en general- muestra que no todo está bien en nuestro
mundo colectivo. Los animales en cautividad se autolesionan, y los seres
humanos, sobre todo en Occidente, son cada vez más propensos a ello.
…
Me parece que casi no existe la necesidad de “desaparecer” personas,
torturarlas, someter directamente a la población a aquellos que la
controlan. Hemos sido entrenadxs para hacerlo nosotrxs mismxs.
…
El sistema en el que vivimos ha estado desarrollando y perfeccionando
sus técnicas de control social durante cientos de años: masacres,
persecución religiosa, colonización, patrullas de reclutamiento forzoso,
ahorcamientos masivos, esclavitud y servidumbre, cercamientos de
tierras[1]
y destrucción de propiedades colectivas, deportaciones, el manicomio,
la fábrica, la cárcel, el aula de escuela, el fascismo, la sociedad de
vigilancia en Alemania del Este, donde había un agente de la Stasi por
cada 50 habitantes (sin contar a los informadores), y, en el RU de hoy
en día, un estado neofascista en donde cada ciudadano puede esperar que
le filmen con cámaras de circuito cerrado al menos 300 veces al día
(“Démosles algo que observar” dice una publicidad al final de mi calle),
y donde se esta construyendo una inmensa base de datos que constituirá
los cimientos de un proyecto de tarjeta de identificación que
proporcionará acceso a toda tu historia personal (perfil familiar,
expediente escolar, historial de salud física y mental, muestra de ADN,
escáner de retina y huellas digitales), a los cuales podrá acceder
cualquier autoridad que consulte tu tarjeta de identidad, y que
contendrá también un perfil de tus actividades, como la cantidad de
alcohol que compras o dejas de comprar.
…
Gran Bretaña está fundada en la violencia, el exterminio y la
tortura: hacia la tierra, hacia otras especies, hacia individuos y
comunidades. Y antes de que el imperio saliera a conquistar el mundo,
tenía que conquistar a la gente dentro de sus propias fronteras. El
sistema en el que vivimos se basa en el genocidio y en el cercamiento.
Algunos teóricos definen hoy nuestra transición de una vida basada en la
naturaleza a otra dependiente de la agricultura, la industria y la
tecnología como un ‘trauma original’, cuyo resultado psicológico es una
nación poblada por gente que padece un trastorno por estrés
postraumático como forma de vida.
Algunos de estos sucesos ocurrieron hace tanto tiempo que no los
recordamos. Pero estamos rodeados de las consecuencias. Y aquí, el
gobierno, los educadores, las instituciones y los que sacan provecho han
aprendido lecciones valiosas de la historia y han conseguido un
perfeccionamiento de control social que hace de la resistencia un acto
complicado: porque los perpetradores de violencia ya no son tan obvios,
ya no es directamente el estado sino nosotrxs contra nosotrxs mismxs.
…
Chelis Glendinning habla sobre el trauma original que sufren todas
las personas que se han criado en Occidente. El trauma original es un
pesar profundo: pérdida de lugar, de personas, de propósito. Imagina
estar sumidx en un ciclo eterno de angustia. Disforia. No tienes que
imaginarlo, lo vivimos. ¿A qué distancia está tu familia biológica? ¿Con
qué frecuencia los ves? ¿Cuándo los perdiste o cuándo te dejaron?
¿Cuántas personas de tu “familia escogida”, es decir, tus amigxs, viven
en un rango de 200 km desde tu casa? ¿Con qué frecuencia las ves?
¿Cuántos campos en los que solías jugar o pasear han sido cercados o
están urbanizados? ¿Cuántos amantes has tenido y perdido? ¿Puedes llegar
a entablar una relación sin necesidad de preguntarte cómo y cuándo
acabará? ¿En cuántos lugares has vivido y de cuántos te has ido? ¿Cómo
de asustadx te sientes? ¿Cómo de perdidx? ¿Cuántas veces has vivido un
sentimiento profundo de propósito colectivo y después, sin que tú lo
puedas impedir, cambian los tiempos, la gente o tu mismx y te encuentras
de nuevo solx y sin propósito?
No deberíamos tener que sufrir tanto. ¿O sí?
…
Soy un bebé, una niña, una chica pequeña. Vivimos en un pueblo naval
sórdido, mis abuelos viven en Londres. Los vemos con bastante
regularidad, pero cuando se van a casa me agarro a ellos y grito. No
quiero que se vayan. Comienzo el colegio. Dejo el colegio. Empiezo en
otro. Amigos distintos. Mi hermano va a un internado, lo paga la Marina.
Lo extraño. Abusan sexualmente de mí y pierdo mi cuerpo. Dejo el
colegio. Mi padre se va. Nunca vuelvo saber de él. Intento ahorcarme.
Entro a otro colegio. Amigos distintos. Mi madre se vuelve a casar. La
pierdo. Una abuela muere. Su marido se vuelve a casar y se muda al
norte. Nunca volvemos a saber de él. Dejo el colegio. Voy al instituto.
Intento matarme. Entro en la Universidad. Amigos distintos. Ciudad
diferente. Amo a alguien. Rompemos. Intimidad, después silencio. Dejo la
universidad. Me mudo de pueblo en pueblo. Amo a alguien. Nos perdemos
el uno al otro. Cambio de pueblo. Cambio de pueblo. Cambio de casa.
Cambio de pueblo. Intimidad. Retiro. Cambio de país. Lxs mismxs amigxs.
En diferentes lugares. Amo a alguien. Rompemos. Cambio de ciudad. Amigxs
en diferentes lugares. Lxs amigxs se mudan. Yo me mudo. Conexión.
Retroceso. Esperanza. Miedo. Aniquilación. Alienación. Estoy en un
calabozo. Estoy en una prisión. Estoy en un hospital. Estoy en el
trabajo. Estoy en mi piso. En ningún lugar me siento bien. Siento que
ningún lugar es seguro. Nadie es seguro. Nadie me sienta bien. No me
siento segura. No me siento bien. No quiero estar sola, pero mis
relaciones parece que sólo me hacen daño. No se cómo amar, ni a mí misma
ni a lxs otrxs. No sé como dejar que me amen. No sé como vivir. Y sigo
jodiéndolo todo.
…
Una breve comparación entre las técnicas de autolesión y las técnicas
oficiales de la tortura da qué pensar. Y la autolesión es más frecuente
entre la población más expuesta a la tortura: mujeres y niñxs, sus
familiares, presxs (la incidencia de autolesiones entre hombres presos
es igual a la de las mujeres “libres”), grupos étnicos oprimidos,
cualquier persona que haya sufrido violencia sistémica y sistemática.
Hay más hombres que se suicidan de forma efectiva, pero también hay más
hombres que mujeres que mueren en combate.
Analizar las razones y las funciones sociopolíticas de la tortura,
sus definiciones y técnicas y las consecuencias para la víctima y las
comunidades involucradas, es, a mi modo de ver, un camino útil y
revelador para entender la violencia autoinfligida en las economías
capitalistas como el RU.
La función sociopolítica de la tortura es romper el poder del
individuo. Es una forma de desarticular la voluntad psicológica de la
víctima y de crear una cultura del miedo, no sólo en el individuo
torturado, sino también en la comunidad de la que se podría extraer la
próxima víctima. El torturador pocas veces quiere matar. Es un medio
para el control social y las víctimas de la tortura son su herramienta.
Las técnicas empleadas por el torturador abarcan un amplio abanico de
posibilidades. Incluyen palizas, heridas de corte o punzantes,
quemaduras, electrocución, experimentación forzada, extracción de
extremidades o tejidos, condiciones físicas extremas, tortura sexual,
tortura mental (amenazas, ejecuciones simuladas, encierros en soledad o
privación sensorial). Las técnicas de autolesión son parecidas.
…
“¿Te cortas con cuchillos, cuchillas, vidrio roto, agujas, clavos,
clips, pins, tijeras, tachuelas, cualquier cosa que caiga en tus manos?
¿Golpeas tu cabeza contra las paredes? ¿Das puñetazos contra ellas hasta
que tus nudillos se magullan o sangran? ¿Te lanzas contra cristaleras?
¿Quemas tu piel o tu cabello? ¿Te tragas pilas para que se abran y su
ácido te queme por dentro? ¿Te golpeas con objetos contundentes? ¿Te
golpeas en el estómago, las piernas, la cabeza? ¿Intentas romper tus
propios huesos? ¿Expones tu cuerpo a condiciones climáticas extremas sin
cubrirte y así quedas insolada, congelada, resfriada o febril? ¿Miras
directamente al sol hasta que casi te ciega? ¿Te tiras del pelo? ¿Te
muerdes o arañas hasta sangrar?”
Razor (sitio web sobre la autolesión).
…
Un director de operaciones de la Stasi en la antigua RDA (Alemania
del Este) describe, en relación a las formas de paralizar a los
ciudadanos opositores, el objetivo de estos procedimientos como
“desarrollar apatía (en el sujeto)… para llegar a una situación en la
cual sus conflictos, ya sean de índole social, personal, profesional, de
salud o políticos, se vuelvan irresolubles… suscitar miedos en él…
crear y desarrollar desilusiones… restringir sus talentos o capacidades…
reducir su capacidad de acción y utilizar desavenencias o
contradicciones a su alrededor con este propósito.” Claro está, la forma
en que actuaban en la RDA es bastante diferente de lo que sucede en el
RU, pero estas descripciones se podrían aplicar al estado de salud
mental de muchos británicos hoy en día. La directiva
‘Zersetzungsmassnahmen’ significa, literalmente, ‘aniquilación del ser
interior’ e incluye la creación de “situaciones comprometedoras para
ellos generando confusión acerca de los hechos… y engendrando
comportamientos depresivos e histéricos en la persona-objetivo.” Aquí
(Reino Unido) no hay agentes secretos que decidan si puedes acceder a
uno u otro trabajo, casa o escuela. Sólo hay una ingeniería social. No
hay agentes secretos que nos comprometan confundiendo los hechos o
engendrando comportamientos depresivos en personas-objetivo. No hay
agentes secretos: sólo hay un sistema intangible pero eficazmente
opresivo en donde el carcelero es todo aquello que deseas (y que se nos
dice que es lo que la gente de todo el mundo desea), todo lo que
piensas, todo lo que te rodea. Hay una confusión masiva perpetrada por
los medios de comunicación y hay una cultura del miedo creada por el
gobierno y su guerra contra el terrorismo, contra los jóvenes, los sin
techo y los inmigrantes, además de por los métodos tradicionales para
crear miedo a través de la imposición de normas culturales como el
trabajo y la familia nuclear. Allí está la pobre salud mental de
millones de británicos. No hay agentes secretos, pero el resultado es el
mismo. No hay personas-objetivo, sólo una sociedad de individuos
desvinculados de forma generalizada, alienados los unos de los otros y
de sí mismos, fuera de control, jodidos y apáticos, deprimidos o
caóticamente cabreados.
Aquí, en Gran Bretaña, los ciudadanos no son torturados de manera
rutinaria. Hay ejemplos de violencia evidente hacia individuos,
perpetrada por el estado y sus instituciones -en particular, dentro del
sistema policial, del sistema de prisiones y del sistema de salud
mental-, con detención obligatoria, neutralización farmacológica forzada
y prácticas como la TEC (terapia electroconvulsiva o por electroshock
-básicamente, daños cerebrales-) y la neurocirugía (la infame lobotomía,
que todavía se practica aquí) , pero nada de esto sería enmarcado en un
contexto de tortura. La mayoría de la violencia en Gran Bretaña parece
ocurrir entre ciudadanos o contra sí mismos.
La tortura ocurre en cuartos pequeños, celdas manchadas de sangre
vigiladas por guardias penitenciarios psicópatas. La tortura ocurre en
países con dictaduras o guerras. La tortura se refiere a la amenaza.
Amenaza a nuestra integridad: como una mente, un cuerpo, un alma, como
una comunidad. La tortura se refiere a la creación de una cultura del
miedo, círculos de silencio y obediencia absoluta a algo o alguien que
no eres tú. Pero, ¿es posible que la sociedad capitalista en la cual
vivimos no sea más que una vasta cámara de tortura sin lugar fijo que
utiliza técnicas psicológicas muy avanzadas, tan astutas que llegamos a
confundir un estado de tortura con un estado de privilegio?
…
En cualquier lugar del mundo hay gente con cicatrices. Después de
todo, esto es el capitalismo global. ¿En qué piensas cuando piensas en
cicatrices? ¿Piensas en las fotos de piel negra marcada por instrumentos
de tortura en dictaduras lejanas publicadas por Amnistía Internacional?
¿Piensas en las cicatrices en los cuerpos de mujeres, niños y hombres
sometidos a violencia doméstica? ¿Piensas en las marcas de jeringas en
brazos de yonkis en los lugares más oscuros de la ciudad? ¿Piensas en
cicatrices en el rostro de hombres que se han peleado en un pub o que
han sido asaltados o atacados por chavales encapuchados? ¿Piensas en el
pequeño círculo de vacuna en la parte superior del brazo de todos los
adultos para protegerlos de las enfermedades de la civilización? ¿Alguna
vez has notado las cicatrices en los brazos de la gente “normal”?
Líneas blanquecinas extrañas e inexplicables que surcan la piel de
hombres y mujeres de todas las edades. Mira a tu alrededor. Las verás.
Es como quitarse una venda y volverse sensible a estas marcas y lo que
hay detrás de ellas. Las cicatrices no son el privilegio del Tercer
Mundo, de dictaduras evidentes, de zonas de guerra oficial. La guerra
contra la vida no tiene fronteras, y sea cual sea el punto del
capitalismo en que vivamos, en cualquier lugar del mundo en que nos
encontremos, por mucho que nos digan lo privilegiados o lo
desafortunados que somos, todos y todas estamos heridxs y marcadxs por
ella. Estas cicatrices cuentan la historia de la civilización. Son todo
lo que necesitas saber.
…
“Hay una diferencia entre la pobreza en el Tercer Mundo y en
Occidente… cuando mi amigo filipino me preguntó por qué tanta gente
intenta suicidarse aquí, simplemente no supe qué responderle. Para quien
nunca la ha padecido, la pobreza de nuestra cultura es muy extraña… […]
hay otra solidaridad en un nivel más profundo de la lucha. Tiene que
ver con el acto cotidiano de vivir, es la lucha contra la alienación de
nuestras propias vidas”.
Extraído de un panfleto de Solidaridad Pacífico Sur
…
A cada vez más gente en el RU se le diagnostica un trastorno por
estrés post-traumático (TEPT) o un DESNOS (Desorden de Estrés Extremo
sin Especificar, que involucra la exposición repetida y prolongada a
experiencias traumáticas). Yo considero que los diagnósticos no reflejan
lo importante, pero en este caso me parecen útiles. El TEPT solía ser
un problema aplicado a supervivientes de la tortura o de situaciones de
guerra, amenaza a la integridad física o desastres naturales. Pero
incluso las autoridades psiquiátricas han tenido que admitir que hay
mucha gente que cumple los síntomas de TEPT sin haber sido sometidas a
las causas comunes que se le asignaban (es decir, no siempre pueden
explicar sus síntomas como el resultado de un acontecimiento traumático
concreto como una guerra o un encarcelamiento), de ahí viene el DESNOS.
Abusos a niñxs, abusos sexuales, violencia doméstica, ruptura
matrimonial, divorcio de los padres, todos son reconocidos como posibles
factores que contribuyen al inicio de un TEPT. Pero todos los síntomas
que componen el TEPT también son comunes en muchos otros desórdenes
mentales: la ansiedad, la depresión y los problemáticos “desórdenes de
personalidad” (cualquier personalidad o comportamiento que te marca
fuera del consumidor somatizado, con salario, obsesionado con los
productos que puede comprar, conformista y políticamente inactivo), que
han sido inventados por las compañías farmacéuticas para vender más
drogas y por los psiquiatras y el sistema de justicia para poder
invalidar y extraer de la sociedad a todos aquellos que rehúsen
someterse.
…
Tengo doce años. Un año después de que mi padre nos abandonara. El
año en que mi madre se vuelve loca, rompiéndome cepillos en la cabeza
cada noche a causa de su frustración, abusando emocionalmente de mí,
golpeándome, empujando mi cara contra la nieve porque está enfadada y
sola y lo exterioriza con la persona equivocada porque la persona
correcta no la escuchará, dejándome sola porque ya no puede aguantar la
casa que alguna vez compartieron. Estoy de pie bajo el marco de su
puerta, es de noche, no puedo dormir, estoy desesperada por decir algo
pero perdí mis palabras. Me ruega que me vaya a la cama, que la deje
dormir. No puedo moverme. No puedo hablar. Mi padre finge no conocernos
si nos lo cruzamos en el supermercado o en la playa. Mis sentimientos ya
no cuentan. Trato de ahorcarme, llena de odio y rabia, de amor
reventado, de esperanza reventada y de confianza reventada.
…
Me arrastran al psiquiatra. Literalmente arrastrada, pateando y
gritando, a través del páramo de la Costa Sur, a la sombra de buques de
guerra, barcos prisión y viejas fortalezas, por debajo Portsdown Hill y
sus instalaciones de investigación militar de ladrillo rojo, pasando una
urbanización tras otra de pisos de protección oficial podridos y
cuarteles navales, bajo la lluvia, a un psiquiatra y, desde entonces
hasta hoy, soy yo quien ha hecho algo mal, hay algo equivocado en mí. Mi
padre le envía a mi madre textos sobre análisis transaccional y mi
madre se deleita con que el primer psiquiatra rehúse recibirme porque
hago demasiadas preguntas, forzándolo, a mi manera infantil, a mirarse a
sí mismo. Soy una chica difícil, al menos eso dicen. Incontrolable.
Demasiado lista para mi propio bien. Soy mi peor enemiga.
…
Entonces, ¿qué, en nuestro mundo, podría llevar hacia un TEPT o un DESNOS?
“Los sucesos traumáticos experimentados directamente incluyen, pero
no se limitan a, combate militar, asalto violento contra la persona
(agresión sexual, ataque físico, robo, atraco), ser secuestradx, ser
tomadx como rehén, atentado terrorista, tortura, encarcelamiento como
prisionerx de guerra o en un campo de concentración, crimen, desastres
naturales o causados por el ser humano, accidentes de coche graves o ser
diagnosticadx de una enfermedad que amenace tu vida. Para los niños,
los eventos sexuales traumáticos pueden incluir experiencias sexuales en
momentos inapropiados del desarrollo personal, sin que necesariamente
haya amenaza de violencia, violencia o daños. Los sucesos traumáticos
presenciados incluyen, pero no se limitan a, observar heridas graves o
la muerte por causa no natural de otra persona debidas a ataques
violentos, accidentes, guerra, desastres, o haber visto inesperadamente
un cadáver o partes amputadas de un cuerpo. Los sucesos traumáticos
experimentados por otrxs de los cuales se tiene noticia, incluyen, pero
no se limitan a, asalto violento a la persona, accidente grave, heridas
graves sufridas por un miembro de la familia o amigo cercano…”
(DSM-IV-TR: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales
de la Asociación Americana de Psiquiatras, 1994)”
…
Un informe de 1989 estimaba que a los catorce años, lxs chicxs en
Occidente han presenciado alrededor de 11.000 asesinatos en televisión.
…
Tenemos más comida de la que podemos comer. Tenemos acceso a
diferentes medios para entretenernos: televisión, cine, radio, la
industria musical, Internet, PlayStations. Nuestrxs hijxs tienen
juguetes y tecnología con las que se mantienen ocupadxs. No nos atacan
ejércitos, paramilitares o policías secretas. Podemos transportarnos
fácilmente de un lugar a otro. Podemos vivir donde queramos y viajar por
el mundo. Tenemos educación para todxs y oportunidades laborales.
Tenemos suficiente dinero para vivir -algunxs más que otrxs-, pero pocxs
de nosotrxs no tenemos nada. Tenemos drogas recreativas para disfrutar y
drogas médicas para mantenernos vivxs y dejar de sentir demasiado. La
mayoría no teme por su seguridad física, nuestras casas están protegidas
y nuestras prisiones están literalmente desbordadas (la solución es
meter a lxs presxs en contenedores de mercancía modificados).
La gente muere aquí de malnutrición, no por hambre, sino por
obesidad. Muchos occidentales la sufren en su día a día. La comida que
comemos ha sido descrita como ‘anti-nutritiva’ por algunos
nutricionistas -importada, empaquetada con materiales tóxicos, y
producida por una maquinaria de agricultura industrial masiva (suelos
pobres e insecticidas)-. La comida rápida y las chucherías no son
comida. La comida que comemos no nos sana, nos hace daño. El
conocimiento y proceso de cultivar, cosechar y recolectar nuestra comida
también se ha perdido -junto con el proceso curativo de estas
actividades, nuestra conexión con la naturaleza y la sensación de
autonomía sobre nuestras necesidades básicas y supervivencia-.
Soportamos sobredosis de información -una especie de ruido blanco-
totalmente banal, anestésica y paranoica. La capacidad de concentración
ha disminuido y la interacción humana está cada vez más mediada por la
tecnología. En lugar de nuestras vidas “reales” tenemos “realities”.
Nuestras conversaciones, así como nuestros espacios privados, son
interrumpidos constantemente por llamadas al móvil, nuestras amistades
se mantienen a través de los mensajes de texto y los e-mails.
Vivimos en una cultura del miedo al otrx. Estamos enchufadxs a los
ordenadores y la televisión. La educación -como siempre- se basa en
enseñarnos a no cuestionar, a pasar exámenes, a aprender sólo lo que el
gobierno quiere que aprendamos, a rompernos para que seamos un engranaje
más de la máquina. Un informe reciente de la UNICEF sobre niñxs en el
RU lxs describió como lxs más infelices del mundo desarrollado.
Aquí tenemos el estado del bienestar. Tenemos tarjetas de crédito.
Tenemos una pobreza relativa, en vez de absoluta, junto a la propaganda
de las oportunidades y la elección.
Ya no recordamos cómo curarnos a nosotrxs mismxs. Incluso si nos
acordáramos, las enfermedades producidas por la sociedad
tecno-industrial probablemente estén fuera del alcance de los remedios
tradicionales, y la industrialización ha eliminado muchas de las plantas
que empleaba la medicina natural. El RU es un desierto agrícola e
industrial.
Estamos sujetxs a una vigilancia constante, aumenta el número de
policías, agentes cívicos, seguratas, cámaras, furgonetas con vídeo,
equipos de seguimiento de audio en los McDonald’s y las estaciones de
tren, pulseras de seguimiento electrónico, móviles con cámaras y rastreo
de llamadas y de correo electrónico.
…
[bares] [tiendas] [restaurantes] [parques] [comiendo] [caminando]
[calles] [centros urbanos] [bloques de oficinas] [cajeros automáticos]
[probadores] [dormitorios] [desvistiendo] [vistiendo] [piscinas]
[puertas] [autopistas] [polideportivos] [playas] [tejados]
[helicópteros] [furgonetas de vigilancia] [hablando] [abrazando]
[luchando] [mcdonald’s] [juzgados] [cafeterías] [comisarías] [teléfonos
móviles] [llorando] [bailando] [clubs] [pubs] [centros de salud]
[corriendo] [empresas de taxi] [taxis] [cárceles] [pasillos de escuelas]
[aulas] [patios de escuelas] [parques infantiles] [parkings]
[aeropuertos] [estaciones de tren] [estaciones de autobús] [trenes]
[autobuses] [puertos de ferry] [esquinas] [vallas publicitarias]
[webcams] [aprendiendo] [viajando] [estando quietx] [análisis de
movimientos] [vestíbulos] [ascensores] [ayuntamientos] [starbucks]
[casas] [bancos] [barracones del ejército] [análisis biométricos]
[análisis de patrones de grupos] [planetarios] [cines] [teatros]
[gimnasios] [parques de atracciones] [causando disturbios] [polígonos
industriales] [barrios de protección oficial] [gasolineras] [satélites]
[escaleras] [observando] [tosiendo] [metiendo goles] [sonriendo]
[muriendo] [robando] [amando] [follando] [besando] [agarrando]
[bebiendo] [quedando] [despidiendo] [comprando] [fumando] [perdiendo el
tiempo] [durmiendo] [trabajando] [esperando] [jugando] [rezando]
[desobedeciendo] [universidades] [centros comerciales] [galerías de
arte] [bibliotecas] [hospitales] [vendiendo] [mercados] [en el R.U. eres
grabado un promedio de 300 veces al día]
…
Imagina los diferentes uniformes que patrullan las calles, cielos,
edificios y centros urbanos en Gran Bretaña y ponlos todos en el mismo
uniforme, digamos, un uniforme militar…
…
Se están introduciendo sistemas de altavoces en las zonas comerciales
del RU: ladran mensajes desde un cuerpo invisible que te previene
contra los carteristas o te dice que recojas lo que acabas de tirar al
suelo.
…
Tenemos drogas para hacernos felices -legales e ilegales-, para
hacernos olvidar que estamos estresadxs y ansiosxs, para hacernos sentir
cercanxs a otras personas o simplemente para no sentir nada en
absoluto, para mantener la economía funcionando, para levantarnos por la
mañana y dormirnos por la noche. Tenemos terapias que nos ayudan a
adaptarnos a un sistema que nuestros cuerpos y mentes rechazan. Si las
drogas y las terapias no ayudan, tenemos drogas más fuertes, hospitales
psiquiátricos y otras prisiones. El diccionario de “enfermedades
mentales” está en crecimiento, la mayoría de ellas podrían describirse
simplemente: la civilización y el rechazo a la civilización.
La muerte, la enfermedad o las lesiones resultantes de abusos de
sustancias, incluyendo el tabaco y el alcohol, la actividad sexual, los
accidentes de transporte, la obesidad, la contaminación, el estrés, el
suicidio y las autolesiones son epidémicas. La gente sí que teme por sus
vidas. Pregunta a los Samaritanos. Pregunta a las miles de personas que
cada año terminan en salas de urgencias porque se hicieron daño ellas
mismas, o bebieron mucho, o no podían garantizar que no se matarían
antes de que acabara la noche. Pregunta a todos los muertos o mutilados
como resultado de accidentes en la carretera, insuficiencia cardíaca o
cáncer.
La forma en que vivimos es de cautividad, un estado esquizoide. Es
interesante que muchos de los problemas de salud mental que padecen
hombres y mujeres urbanxs, industriales y tecnológicxs tienen un
paralelismo con el comportamiento de los animales en cautividad:
reacciones de escape (corriendo de aquí para allá, haciéndose daño o
quedando postrados sin moverse), desórdenes alimenticios (anorexia,
bulimia, comer compulsivamente), sobre-acicalarse, balancearse y andar
de un lado a otro, automutilación, comportamiento sexual anormal y
comportamiento estereotípico (desorden obsesivo-compulsivo), apatía,
relaciones anormales entre padres e hijos (abandono, infanticidio),
prolongación de un comportamiento infantil, incluyendo la falta de
confianza social y una agresividad incontrolada, debido a la
superpoblación o al aislamiento, y dirigida a las personas u objetos
“equivocadxs” (los objetivos correctos, sus captores y los guardias del
zoológico, están fuera de su alcance). Todxs hemos escuchado las
historias de delfines intentando romperse la cabeza contra los cristales
de sus acuarios, y sabemos que los animales en cautividad tienen
dificultades para criar, la infertilidad y los abortos son una respuesta
al estrés (también para muchos occidentales) o una “elección”, traer
crías en un estado de cautividad se podría, después de todo, considerar
como un acto extraño de crueldad.
…
En los últimos años se ha impuesto un toque de queda a lxs chicxs
británicxs, no se les deja congregarse en grupos de más de dos, se les
obliga a hacer exámenes académicos a la temprana edad de 7 años, tendrán
que pasar por una entrevista de 200 preguntas que “defina quiénes son”
para obtener un pasaporte, son el objetivo de la draconiana Normativa de
Comportamiento Antisocial (ASBO, Anti-Social Behaviour Order), se les
toman las huellas digitales en las escuelas (muchas de las cuales están
rodeadas por cámaras y ya no tienen corredores sino puertas que tienen
que ser abiertas y cerradas por “profesores”, lo que hace la libertad de
movimiento imposible).
…
Los animales en cautividad, como los humanos modernos, tienen una
vida relativamente cómoda: se les alimenta, limpia, están a salvo del
salvajismo, tienen acceso a relaciones sexuales, un poco de espacio y
algo de estímulo. Como en nuestra “buena vida”. Y aún así, no parece que
la soporten. Nosotrxs tampoco.
Algunos aspectos de la civilización son claramente una tortura como
la que se define en los manuales. Algunas definiciones de tortura mental
incluyen: “forzar a la víctima a torturar a otra persona, presenciar la
tortura de otra persona y presenciar asesinatos o violaciones…,
detención en completa oscuridad, exposición a luces brillantes,
exposición a ruidos constantes o privación del sueño. Condiciones
precarias que incluyen la falta de comida, cuidado médico y
comunicación.” (de “Clinical Signs and Symptoms“). Aplicar
estas definiciones a la forma en que vivimos es bastante fácil:
secuencias violentas en los telediarios, películas y juegos, alienación,
policía por doquier, desinformación, exposición a luces constantes y
ruidos y condiciones pobres -cuanto menos, casi endémicamente
estresantes- para la mayoría de la gente.
Y el resultado:
“… la siguiente constelación de síntomas se encuentra con frecuencia
asociada a un estresor interpersonal (por ejemplo, abuso físico o sexual
a niños, palizas domésticas, ser tomado como rehén, encarcelamiento,…
tortura): modulación afectiva disminuida, comportamiento autodestructivo
e impulsivo, síntomas disociativos, dolencias somáticas, sentimientos
de inutilidad, vergüenza, desesperación, desesperanza; sentirse
permanentemente herido; pérdida de creencias anteriores, hostilidad,
retraimiento social, sentirse constantemente amenazado, relaciones
interpersonales deterioradas o cambio de las características de
personalidad anteriores.” (DSM-IV-TR: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, de la Asociación Americana de Psiquiatras, 1994).
…
Ella llora. Ella detiene su llanto, apretando dos dedos contra el
puente de su nariz hasta que las lágrimas dejan de salir. Está sentada
en el borde de la bañera, alumbrada sólo por la luz del pasillo que se
filtra por la puerta. No tiene razones para llorar. Sólo lo hace. Sólo
lo desea. Sólo está triste. Está avergonzada de esto, pero ella es así.
Suelen hacerle comentarios respecto a la tristeza de su cara, cada vez
que hay una pausa en la conversación, cuando ella es inconsciente de los
ojos que la observan. No quiere decir que no esté alegre a veces. Tiene
arrugas de risa. Pero a menudo ella siente su risa como si estuviera
captando con la mirada un animal que creía extinto. Y su tristeza es la
tristeza de un animal atrapado, al igual que su rabia, su letargia, su
odio; si no es hacia su carcelerx, es hacia sus compañerxs reclusxs,
aunque a veces es difícil hacer la distinción. Los vínculos íntimos son
un tirachinas listo, una pistola cargada sin el seguro puesto.
Le cubre el agua turbia hasta las rodillas, cerca de Chichester.
Vinieron al estuario a nadar y a jugar. Ella, su hermanastro y su
hermano. Ella lleva un bikini. Azul eléctrico con borde rosa. Ella tiene
13 ó 14 años. Tiene senos pequeños, apenas crecidos a su metro
cincuenta de estatura. Su hermanastro es mayor, 15 ó 16 años, no es alto
pero sí robusto. Están con el agua a las rodillas entre un juncal un
metro más alto que ellos. Él está intentando conseguir que ella se quite
el bikini. Ella no quiere hacerlo. Pero él es mayor, y proviene de una
familia a la que su madre admira. La chica cree que, de alguna manera,
ella tiene que ceder, incluso aunque no le guste estar aquí, incluso
aunque se sienta enferma y quiera llorar. Este “juego” lleva
reproduciéndose durante años. Ella no quiere ofenderlo ni iniciar un
conflicto. Ella no es lo suficientemente importante. Ella no tiene
ningún derecho a negarle lo que quiere. Después, él llena su bikini de
barro cuando están nadando, cogiéndole las tetas mientras lo hace,
haciendo como si fuera una inocente pelea de agua para que su hermano no
note nada. En la tarde, se sientan a comer con los padrinos y la novia
de él. Él no la mira ni le habla, pero cuando se van a dormir, él repta
hasta la cama de ella e intenta quitarle la ropa. Esta vez ella se
resiste. Ella no quiere esto. Aún ahora, muchos años después, cuando
folla, cuando hace el amor, cuando la toca un amante, tiene que apretar
los dientes y resistir el impulso de golpear, empujar o simplemente
levantarse y correr.
…
¿Qué hace la gente en cautividad, en las salas de tortura? Alguna
gente mantiene la mirada sobre el suelo hasta que la terrible
experiencia acaba. Pero si la situación continúa de manera indefinida
-si es todo lo que conoces-, entonces la mente buscará su propia salida.
“Marx predijo, erróneamente, que una profundización de la miseria
material llevaría a la revuelta y a la caída del capital. ¿No será, más
bien, que el incremento del malestar psíquico está llevando, por sí
mismo, al reinicio de la revuelta, y que, de hecho, esta puede ser la
última esperanza de la resistencia?” John Zerzan, La Psicología de Masas de La Miseria.
La incidencia de autolesiones entre los hombres encarcelados en el
floreciente sistema penitenciario británico iguala a la de las mujeres
“libres”. La autolesión (junto con la violencia doméstica, el abuso de
substancias y los trastornos alimenticios) es la respuesta del
superviviente a la forma de tortura que se puede describir simplemente
como “la forma en que vivimos”. La civilización y todo lo que la define
son, en esencia, los manuales de tortura psicológica aplicados a escala
masiva. El comportamiento de autoabuso de muchas personas aquí en el RU
(también en EE.UU.) tiene dos implicaciones: es al mismo tiempo un
intento de sobrevivir en el sistema exteriorizando todo aquello que se
nos ha enseñado a interiorizar, y, simultáneamente, una compulsión de
llevar a cabo el proyecto del Estado -aquello del control social y el
necesario desplazamiento de la ira y la desesperación desde su objetivo
genuino pero nebuloso (el sistema compuesto por el estado, la industria,
las finanzas y el comercio), hacia el único objetivo accesible, el
individuo aislado en una cultura en que la insurrección y la insumisión
masiva son cada vez menos pensables-.
De alguna manera, la incapacidad de tantas personas de mantener un
nivel aceptable de salud mental en nuestro país es alentadora. Revela la
lucha de un organismo vital contra las instituciones opresivas y
aniquiladoras del Estado y el orden económico mundial: estar bien
adaptado en una sociedad profundamente enferma no es ningún indicador de
salud. Es el rechazo a una forma de vida intolerable. Es la incapacidad
de ajustarse a aquello que es dañino y antinatural, a pesar de la
existencia de lo que John Zerzan describe como La Sociedad Psicológica,
que a través de la terapia y las drogas hace todo lo posible para que
nos adaptemos cuando “el tema central es si ‘el mundo que refuerza
nuestra incapacidad para cambiar’ puede ser forzado a cambiar, hasta
dejarlo irreconocible.”
…
Sólo tenemos que entender que hay una guerra declarada justo aquí,
ahora mismo. Si siempre crees que luchas por alguien que está peor que
tú, ¿no estás diciendo de forma implícita que tú estás mejor y, por
tanto, que en realidad hay partes del capitalismo (tu parte) que están
bien?
Dondequiera que estés, hay una guerra sin cuartel entre los
imperativos capitalistas y la pasión por la vida de la gente sometida a
él. La autolesión se entiende, por lo general, como una estrategia de
aguante, al fin y al cabo, se trata de mantenerse vivx ante
circunstancias intolerables. Sería un error, claro está, sugerir que la
autolesión es lo mismo que la resistencia, aunque los problemas de salud
mental tienen un gran coste para la economía. Es una reacción, una
respuesta y un rechazo. Es el grito. Pero hasta que no sea politizado,
seguirá siendo sólo un ataque del individuo contra el individuo.
Si la lucha de aquellxs que sufren de problemas mentales o
emocionales no estuviera tan contenida, desplazada y estigmatizada hasta
por aquellxs que se consideran “radicales”, quién sabe qué tipo de
sociedad forjaría esa pasión por la vida desencaminada, esa
inteligencia, ese rechazo. Mientras situemos al enemigo dentro de
nosotrxs, alentadxs por un sistema entero, desde la educación hasta los
modelos bio-médicos de la enfermedad mental, y mientras sigamos viendo
estos comportamientos como enfermedades de las cuales hay una esperanza
de cura basada únicamente en cambiar el mundo interno del enfermo -en
vez de en derrocar el sistema-, nunca lo sabremos. Las sociedades
capitalistas-imperialistas avanzadas han sido tan eficaces, tan
brillantes controlando y definiendo cada aspecto de la vida y la
psicología humanas (un préstamo de la historia fascista y totalitaria)
que ya poca gente es capaz de ver esta situación; es omnipresente.
…
Creo que la mayoría de gente que sufre en el RU un “problema de salud
mental común”, incluyendo mucha que se autolesiona (y esto incluye
cualquier comportamiento que no sea saludable para la mente o el
cuerpo), simplemente está revelando el estrés psicológico en masa
causado por una exposición prolongada a las condiciones de vida bajo un
sistema capitalista avanzado del cual no se puede escapar, una dictadura
elegida, una cultura del miedo deliberada, un ambiente altamente
contaminado y alienado, y un sistema omnipresente de vigilancia
altamente desarrollado.
No hay lugar seguro al que podamos escapar, no hay ningún lugar
adonde podamos ir a pedir asilo por las condiciones bajo las cuales
luchamos. Occidente es, posiblemente, el final de la línea. Estamos, eso
nos enseñan a creer, en el mejor lugar que hay, el más seguro. Muchas
personas arriesgan sus vidas para llegar aquí. Pero el trauma
psicológico, físico, espiritual, económico, político y emocional que
soportamos es, pese a esta ilusión, a esta propaganda, constante e
interminable, cuando a diario se amontona una tensión tras otra, un
trauma sobre otro trauma (experimentado directa o indirectamente), miedo
sobre miedo, elección sin sentido tras elección sin sentido. No hay
ningún lugar donde estar bien en el sistema capitalista global; sólo hay
diferentes cámaras de tortura, con las herramientas adecuadas al
objetivo y la etapa de la batalla.
…
Hay una historia de Augusto Boal, un dramaturgo brasileño radical
pionero del Teatro del Oprimido, que al encontrarse en el exilio europeo
durante los años setenta comentaba que no podía entender por qué la
gente era tan infeliz si no sufría una opresión política. Sin embargo,
después de un tiempo, llegó a la conclusión de que, aunque algunos
estados europeos no eran tan abiertamente opresivos, esto era porque la
gente había llegado a interiorizar la opresión y, a veces, ni siquiera
veía a la autoridad como el enemigo: a esto lo llamó “el policía interno“.
…
En la relación con más abuso mutuo que he tenido, la que me jodió
emocionalmente hasta el punto en el que toda mi noción de la realidad,
lo que sabía de mí misma y el sentido de las cosas empezaron a
trastocarse, sin duda estaba luchando por mi vida. Él no estaba a punto
de matarme con sus manos, pero me dejaba sin palabras. Cuando alguien te
deja muda tergiversando todo lo que tú dices y, cuando le conviene,
todo lo que él dice, tienes que pelear con tus puños. Rara vez peleaba
contra él -sólo en la medida en que él peleaba contra mí: él empujaba,
yo abofeteaba-. Peleaba contra mí misma. Me quemé, tomé sobredosis, me
rajé las muñecas, pensé en el asesinato, rechacé a la gente que me
quería, muchas noches bebía casi hasta el coma, paré de comer, rompí
cosas, me detuvieron, intenté morder los dedos de un policía, intenté
morderme la lengua y grité. No fue un grito vocal. Salió de todo mi
cuerpo. Un grito impactante que duró cinco minutos hasta que me quedé
sin aliento y del cual no me creía capaz. Un grito de angustia absoluta,
incesante, inconsolable, atrapada, brutal, muda, impotente, histórica.
Era la única cosa que podía atravesar los barrotes, un sonido como una
mano extendida sin la esperanza de que el cuerpo pudiera seguirla. Era
lo único que quedaba por decir…
Ese grito todavía está ahí. Está en todxs lxs que saben que están
luchando por su vida: lxs que se autolesionan, lxs alcohólicxs, lxs
drogadictxs, lxs parasuicidas y lxs suicidas, las víctimas de abusos
domésticos, policiales, racistas, homófobos, lxs que comen poco o
demasiado; está en las gargantas de chavalxs atrapadxs en familias
nucleares, hogares rotos o sin hogar y en escuelas y centros de menores,
en las bocas de lxs presxs y lxs prostitutxs, en las entrañas de
millones de personas dopadas por el Prozac, el litio y el Ritalin. Está
en todxs, pero algunxs están más cerca que otrxs de ese grito y lo que
significa.
Si no crees que estés luchando por tu vida, piénsalo de nuevo. Si
sabes que no estás luchando por tu vida, puede que estés en el lado
equivocado.
…
“Necesitamos un programa de psicocirugía y control político de
nuestra sociedad. El objetivo es el control físico de la mente. Todo
aquel que se desvíe de las normas impuestas puede ser mutilado
quirúrgicamente. El individuo puede pensar que la realidad más
importante es su propia existencia, pero esto es sólo su punto de vista
personal. Esto carece de perspectiva histórica. El hombre no tiene
derecho a desarrollar su propia mente.” (Dr. José Delgado, un psiquiatra
contratado por la CIA para el programa de control mental MKULTRA
después de haber servido al régimen franquista).
Dejamos una traducción hecha a partir del catalán sobre las experiencias vividas con los kurdos por el antropólogo y anarquista David Graeber. Un análisis de la situación kurda desde una perspectiva anarquista que ha sido sistemáticamente ignorada por los medios occidentales.
David Graeber: "No. Esto es una revolución genuina"
Profesor
de antropología en la London School of Economics, activista y
anarquista. David Graeber escribió este octubre un artículopara "The Guardian",
durante las primeras semanas de los ataques del Estado Islámico (EI)
en Kobane (norte de Siria), donde se preguntaba por qué el mundo
estaba ignorando a los kurdos sirios revolucionarios.
Recordando a su padre, que luchó
como voluntario en 1937 en las Brigadas Internacionales defendiendo
la república española, se preguntaba: "Si hubiese un
equivalente hoy a los falangistas asesinos devotos de Franco, ¿quién
sería sino el EI? Si hubiese un equivalente a las Mujeres Libres de
España, ¿quién sería sino las valientes mujeres de Kobane
defendiendo las barricadas? ¿Será el mundo (y esta vez, más
escandalosamente, la izquierda internacional) realmente cómplice de
dejar que la historia se repita?
Según Graeber, el año 2011 la región
autónoma de Rojava se declaró, mediante un "contrato
social", como antiestatal y anticapitalista por tres lugares o "esquinas" diferentes.
Esto es un destacable experimento democrático de la época actual.
A
principios de diciembre, con un grupo de ocho personas (estudiantes,
activistas, académicos...) de diferentes partes de Europa y Estados
Unidos, pasó diez días en Cizire, una de las tres esquinas de
Rojava. Tuvo la oportunidad de observar la práctica de "la
autonomía democrática" allá donde se daba, y de plantear
decenas de preguntas.
Ahora
nos explica sus impresiones de este viaje con preguntas y respuestas
más grandes sobre por qué este "experimento" de los
kurdos sirios es ignorado por el mundo entero.
En
tu artículo de "The Guardian" te preguntabas por qué el
mundo entero está ignorando "el experimento democrático"
de los kurdos sirios. Después de experimentarlo durante diez días,
¿tienes alguna pregunta nueva o alguna respuesta a eso?
Bien, si alguien tenía alguna
duda sobre si eso es realmente una revolución, o solo algún tipo de
aparador, diría que la visita me lo ha dejado totalmente claro.
Aunque hay gente diciendo que solo se trata de un frente del PKK
(Partido de los Trabajadores del Kurdistan), que en realidad es una
organización autoritaria estalinista que solo está haciendo ver que
ha adoptado la democracia radical. No. Son totalmente reales. Eso es
una revolución genuina. Pero de una manera que precisamente es el
problema. Los grandes poderes se han comprometido con una ideología
que afirma que las revoluciones reales ya no pueden suceder. Mientras
tanto, muchos en la izquierda, incluso la izquierda radical, parece
que han adoptado tácticamente una política que asume lo mismo,
incluso si están están haciendo ruido revolucionario. Adoptan un
tipo de marco "antiimperialista" puritano que asume que
los principales papeles significativos los juegan los gobiernos y los
capitalistas y que este es el único juego al que merece la pena
prestar atención. El juego donde haces la guerra, extraes el
petróleo y otros recursos, estableces una redes de patronales...
este es el único juego. El pueblo de Rojaba está diciendo: "No
queremos jugar a este juego, Queremos crea un juego nuevo".
Mucha gente lo encuentra confuso y perturbador así que escogen creer
que eso no está ocurriendo realmente, que esta gente es ilusa, o
deshonesta, o ingenua.
Desde octubre vemos una creciente
solidaridad desde diferentes movimientos políticos de todo el mundo.
Ha habido una cobertura mediática enorme por los medios de
comunicación mainstream del
mundo y a veces entusiasmada sobre la resistencia de Kobane. La
postura política en Occidente ha cambiado un poco. Hay evidencias
significativas, ¿pero crees que la autonomía democrática y lo que
se ha estado experimentando en
las esquinas de Rojava está siendo lo bastante discutido? ¿Cómo de
dominante es la percepción general de "alguna gente valiente
luchando contra el demonio de esta época, el EI" en esta
aprobación y fascinación? Encuentro destacable cuánta
gente de Occidente ve las imágenes de las feministas armadas, por
ejemplo, sin tan siquiera pensar qué ideas están detrás suya. Solo
han pensado que ha pasado de alguna manera. "Supongo que debe
ser una tradición kurda".
En alguna medida es orientalismo, o por decirlo sencillamente
racismo. Nunca se les ocurre que la gente en
Kurdistan también puedan estar leyendo a Judith Butler. Como mucho
piensan "Oh, están intentando alcanzar los niveles occidentales
de democracia y derechos de las mujeres. Me pregunto si es real o
solo es para el consumo extranjero". No parece que se les ocurra
que quizás están llevando estas cuestiones mucho más allá de lo
que los "niveles occidentales" nunca han llegado, que
quizás creen de forma genuina en los principios que los Estado
occidentales solo profesan.
Has
mencionado la focalización de la izquierda sobre Rojava. ¿Cómo es
recibido por las comunidades anarquistas internacionales?
La
reacción de las comunidades anarquistas internacionales ha sido
decididamente una mezcla.
Lo encuentro un poco difícil de entender. Hay un numeroso grupo de
anarquistas (normalmente los más sectarios) que afirman
insistentemente que el PKK es aun un grupo nacionalista autoritario
"estalinista" que ha adoptado a Bookchin y otras ideas de
la izquierda libertaria para agradar a la izquierda antiautoritaria
de Europa y América. Eso siempre me deja absorto, es una de las
ideas más estúpidas y narcicistas que he oído. Incluso si la
premisa fuese cierta, y el grupo marxista-leninista decidiera falsear
una ideología para ganar
soporte extranjero, ¿por qué diantres escogerían las ideas
anarquistas desarrolladas por Murray Bookchin? Esta sería la apuesta
más estúpida posible. Obviamente pretenderían ser islamistas o
liberales, esta gente es la que tiene las armas y el soporte
material. Sea como sea creo que mucha gente de la izquierda
internacional, incluyendo la izquierda anarquista, básicamente
no quiere ganar. No puedo imaginar que una revolución realmente
pueda suceder y secretamente no la queramos, ya que implicaría
compartir su club "guay" con gente ordinaria;
ya no serían especiales. En este sentido eso sirve para separar los
revolucionarios reales de los de pega. Los revolucionarios reales se
han mantenido firmes.
¿Qué
ha sido lo más impresionante que ha visto en Rojava en temas de esta
autonomía democrática en práctica?
Había tantas cosas
impresionantes... No conozco ningún lugar del mundo donde haya
habido una situación de poder dual donde las mismas fuerzas
políticas crezcan en dos bandos. Hay "autodeterminación
democrática", que tiene toda la forma y las trampas de un
Estado (Parlamento, ministros, etc.), pero fue creada para ser
separada del poder coercitivo. Después está el TEV-DEM (Movimiento
para una Sociedad Democrática), conduciendo de abajo hacia arriba
las instituciones de democracia directa. Finalmente (y esto es la
clave), las fuerzas de seguridad responden a las estructuras de abajo
hacia arriba y no a las de arriba hacia abajo. Uno de los primeros
sitios que visitamos fue la academia policial (Asayis). Todos tenían
que asistir a formaciones de resolución no-violenta de conflictos y
teorías feministas antes de que se le permitiera tocar una pistola.
Los co-directores nos explicaron que el objetivo último era
proporcionar a todos los de la región seis semanas de entrenamiento
policial, para que finalmente pudieran eliminar la policía.
¿Qué
dirías sobre algunas críticas a Rojava? Por ejemplo: "No lo
habrían hecho durante la paz. Es debido a un estado de guerra".
Bien, creo que la mayoría de
movimientos, afrontando trágicas condiciones de guerra, no abolirían
inmediatamente la pena de muerte, disolverían la policía secreta y
democratizarían el ejército. Los militares, por ejemplo, eligen a
sus oficiales.
Hay
otra crítica, que es más popular en los círculos pro-gobierno aquí
en Turquía: "El modelo que los kurdos -en la línea del PKK y
el PYD (el Partido de Unión Democrática Kurda)- intentan promover
no es defendido por todos los pueblos que viven en la zona. Esta
estructura multi-... es solo superficial como los símbolos."
Bien, el presidente de la esquina
de Cizire es árabe, un jefe de alguna tribu local, de hecho. Supongo
que se podría pensar que es solo una marioneta formal. En ese
sentido el gobierno entero lo es. Pero si miras a las bases no son
solo los kurdos quienes están participando. Me explicaron que el
único problema real existe con algunos asentamientos del "cinturón
árabe", gente que fue llevada por los baatthistes desde otras
partes de Siria durante los años 50 y 60 como parte de una política
intencionada de marginalización y asimilación de los kurdos.
Algunas de estas comunidades han dicho que son hostiles a la
revolución. Pero los árabes, las familias de las cuales han estado
allá durante generaciones, o los assiris, khirgizians, armenios,
txetxenos... están realmente entusiasmados. Los assiris con quienes
hablamos dijeron que, después de una larga y difícil relación con
el régimen, sentían que al fin se les permite la libertad religiosa
y cultural. Posiblemente el problema más difícil sea la liberación
de las mujeres. El PYD y el TEV-DEM lo ven como absolutamente central
en su idea de revolución, pero tienen problemas a la hora de trazar
amplias alianzas con comunidades árabes que sienten que eso viola
los principios religiosos básicos. Por ejemplo, mientras los
hablantes sirios tienen su propio sindicato de mujeres, los árabes
no, y las mujeres árabes no están interesadas en organizarse
alrededor de las cuestiones de género o ni tan siquiera de asistir a
seminarios feministas con las assírias o las kurdas.
Sin
entrar en los "marcos antiimperialistas puritanos" que
comentabas antes, ¿qué dirías sobre la idea que Occidente o el
imperialismo pida un día a los kurdos sirios pagar por su suporte?
¿Qué piensa Occidente sobre este modelo antiestatal y
anticapitalista? ¿Es solo un experimento que puede ser ignorado
durante el estado de guerra mientras los kurdos acepten
voluntariamente luchar contra un enemigo que ha estado creado por
Occidente?
Es absolutamente cierto que los
poderes estadounidenses y europeos harán todo lo que puedan para
terminar con la revolución. Eso no hace falta decirlo. Las personas
con quienes hablé eran bien conscientes sobre esto. Pero no hacían
una gran diferenciación entre el liderazgo de los poderes regionales
como Turquía, Irán o Arabia Saudita y de los poderes
euro-americanos como Francia o Estados Unidos. Asumieron que todos
son capitalistas y estatistas y, por lo tanto, anti-revolucionarios
que como máximo podrían ser convencidos de darles soporte pero
nunca estarían en su bando. Hay por lo tanto una cuestión aun más
complicada que la estructura llamada "la comunidad
internacional", el sistema global de instituciones como la ONU o
el FMI, corporaciones, ONGs, organizaciones por los derechos
humanos... que todos dan por supuesto una organización estatal, un
gobierno que legisla y tiene monopolio de la fuerza coercitiva sobre
estas leyes. Solo hay un aeropuerto a Cizire y se encuentra bajo el
control del gobierno sirio. Podrían tomarlo fácilmente en cualquier
momento, dicen. La razón por la cual no lo haces es: ¿Cómo
gestiona un aeropuerto un no-Estado? Todo lo que haces en el
aeropuerto se encuentra sujeto a las regulaciones internacionales que
presuponen un Estado.
¿Sabes
por qué el Estado Islámico está tan obsesionado con Kobane?
Bien, no se pueden permitir ser
vistos perdiendo. Toda su estrategia de reclutamiento se basa en la
idea de que son un gigante imparable, y que sus continuas victorias
prueban que representan la voluntad de Dios. Ser vencidos por un
puñado de feministas sería una enorme humillación. Mientras luchen
en Kobane pueden decir que el que decían los medios es mentira y que
realmente estaban ganando. ¿Quién puede demostrar lo contrario? Si
se van habrán admitido la derrota.
¿Qué
dirías de que Tayyp Erdogan y su partido están intentando hacer en
Siria y en Oriente Medio en general?
Solo lo puedo suponer. Parece que
ha pasado de una política anti-kurda-anti-Assad a una estrategia
puramente anti-kurda. Una vez y otra ha estado intentando aliarse con
todos los fascistas pseudo-religiosos por atacar cualquier
experimento de democracia radical inspirado en el PKK. Claramente,
como los mismos Daesh (EI), ven lo que están haciendo como una
amenaza ideológica, puede que como la única alternativa ideológica
viable a la vista del islamismo de derechas, y hará lo que pueda
para aplastarla.
Por
un lado está el Kurdistan iraquí asentado sobre un fundamento
ideológico diferente en temas de capitalismo y de la noción de
independencia. Por otro lado, está este ejemplo alternativo de
Rojava. Están los kurdos de Turquía que intentan mantener un
proceso de paz con el gobierno. ¿Cómo ves personalmente el futuro
del Kurdistan a corto y plazo término?
¿Quién podría decirlo? De
momento las cosas parecen sorprendentemente buenas para las fuerzas
revolucionarias. Hasta el KDG levantó la zanja gigante que estaban
construyendo en las frontera de Rojava después de que el PKK
interviniese para salvar Erbil y otras ciudades del ataque del EI
este agosto. Una persona del KNK me explicó que eso ha tenido un
efecto enorme en la conciencia popular de allí. En aquel mes se dio
un aumento de las conciencias parecido al de veinte años. Los
jóvenes quedaron afectados en particular por cómo los propios
Peshmerga huían del campo y las mujeres milicianas no. Pero es
difícil de imaginar si el territorio de KRG será revolucionado en
los tiempos venideros. Tampoco lo permitirían los poderes
internacionales.
Aunque
la autonomía democrática no parece estar claramente sobre la mesa
de negociación de Turquía, el movimiento político kurdo ha estado
trabajando, especialmente a nivel social. Intentan encontrar
soluciones en términos legales y económicos para modelos posibles.
Cuando comparamos por ejemplo la estructura de clases y el nivel de
capitalismo al oeste de Kurdistan (Rojava) y al norte (Turquía),
¿cuáles piensas que son las diferencias de estas dos luchas para
una sociedad capitalista? O para un capitalismo minimizado, como
dicen.
Creo que la lucha Kurda es
bastante explícitamente anticapitalista en las dos zonas. Es su
punto de partida. Han llegado a la conclusión de esta fórmula: no
nos podemos liberar del capitalismo sin eliminar al Estado, no nos
podemos liberar del Estado sin liberarnos del patriarcado. No
obstante, la gente de Rojava lo ha tenido bastante difícil en
términos de clase porque la burguesía real, que se encuentra sobre
todo en una región muy agraria, se marchó con el colapso del
régimen de Baath. Tendrán un problema a largo plazo si no trabajan
en un sistema educativo que asegure que un estrato tecnócrata
desenvolupista no tome finalmente el poder pero, de momento, es
comprensible que nos centremos más inmediatamente en las cuestiones
de género. En Turquía, no sé cuándo, pero tengo la impresión de
que las cosas son bastante complicadas.
Durante
estos días que los pueblos del mundo no pueden respirar por razones
obvias, ¿te inspiró cara al futuro vuestro viaje a Rojava? ¿Cuál
crees que es la "medicina" para que la gente respire?
Fue extraordinario. He pasado mi
vida pensando cómo se podría llegar a hacer cosas como esta en
algún futuro lejano y la mayoría de la gente cree que estoy loco
por imaginar que algún día sería posible. Esta gente lo está
haciendo ahora. Si demuestran que es posible, que una sociedad
genuínamente igualitaria y democrática es posible, eso
transformará completamente la noción de la gente sobre las
posibilidades humanas. Yo mismo me siento diez años más joven
habiendo estado solo diez días allí.
¿Con
qué escena recordarás tu viaje a Cizire?
Hay tantas imágenes impactantes,
tantas ideas. Me encantó la distancia entre cómo normalmente la
gente aparentaba y las cosas que de decían. Encuentras algún
hombre, un doctor, parece un militar sirio que da un poco de miedo,
con abrigo de cuero y expresión austera. Entonces hablas con él y
te explica: "Bien, creíamos que el mejor enfoque sobre la salud
pública es la prevención, la mayoría de enfermedades son causadas
por el estrés. Creíamos que si reducíamos el estrés los niveles
de enfermedades cardiovasculares, diabetes, hasta cáncer, bajarían.
Así que nuestro plan en último término es reorganizar las ciudades
para que sean en un 70% espacio verde...". Te encuentras estas
reflexiones locas y brillantes. Pero cuando el siguiente doctor que
encuentras te explica cómo debido al embargo turco no pueden obtener
medicinas y equipamiento básico, que todos los pacientes de diálisis
que no han podido pasar la frontera han muerto... La disyunción
entre sus ambiciones y sus circunstancias son increíblemente
ajustadas. La mujer que nos guiaba era una ministra diputada de
exterior llamada Amina. En un momento dado nos disculpamos por no
poder llevar mejores obsequios para ayudar a la gente de Rojava, que
sufría bajo el embargo. La mujer dijo: "Al final, esto no es
lo más importante. Nosotros tenemos una cosa que nadie podrá darnos
nunca. Tenemos nuestra libertad. Vosotros no. Ojalá algún día os
pudiésemos dar eso".
Has
sido criticado a veces por ser demasiado optimista y entusiasta por
lo que ocurre en Rojava. ¿Crees que es así? ¿O se pierden alguna
cosa?
Soy optimista por carácter,
busco situaciones que puedan sostener alguna promesa. Pero no creo
que haya ninguna garantía de que eso funcione, de que eso no sea
aplastado, pero ciertamente no pasará si todos decidimos de entrada
que ninguna revolución es posible y pasamos de dar soporte activo, o
incluso dedicamos energías a atacar o argumentar su imaginación,
como hace alguna gente. Si soy consciente de alguna cosa que puede
que otros no tengan claro es el hecho de que la historia no ha
terminado. Los capitalistas han hecho un gran esfuerzo estos últimos
30 o 40 años para convencer al pueblo que el actual funcionamiento
económico (incluso ya no capitalismo, sino la forma peculiar actual
de capitalismo financiero semifeudal) es el único sistema económico
posible. Han dedicado más esfuerzos a eso que del que han dedicado a
crear un sistema capitalista global sostenible. Como resultado, su
sistema se está hundiendo a nuestro alrededor justo al mismo tiempo
que todo el mundo ha perdido la capacidad de imaginar una
alternativa. Bien, creo que es bastante obvio que en 50 años el
capitalismo, en alguna forma reconocible, y probablemente de
cualquier manera, habrá desaparecido. Otra cosa lo habrá
sustituido. Esta podrá no ser mejor, podrá ser incluso peor. Por
eso creo que tenemos la responsabilidad, como intelectuales, o
simplemente como seres humanos que pensamos, de intentar al menos
pensar sobre cómo sería otra cosa mejor. Y si hoy en día ya hay
gente intentando crearla, es responsabilidad nuestra ayudarlos.