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miércoles, 16 de septiembre de 2015

El DNI 3.0 llega a Zaragoza.

[Año 31 de la era Orwell, o lo que es lo mismo 2015, paso a paso la civilización se complejiza, jerarquiza y extiende sus redes de dominación sobre todo lo vivo, nosotras como personas vivientes bajo la democrática y ciudadana Europa lo sufrimos en nuestras carnes y mentes, y van atando sobre nosotras más cadenas. El dominio es un virus que no para de extenderse, en el siguiente artículo se habla de algo concreto pero que está enmarcado en una misma estrategia y deriva: DOMINAR TODO.

Sin más, el artículo habla por él mismo. Extraido de acá  MOAI, unas compañeras que se dedican a hacer un boletín sobre control tecnológico, biológico y social.

Besitos]

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El DNI 3.0 llega a Zaragoza.



A partir de este viernes 7 de agosto, la Oficina del DNI de Paseo Teruel de Zaragoza ha comenzado la expedición del nuevo DNI 3.0 de última generación.  Se pretende que a final de año esté implantado en todas las dependencias del DNI en Aragón. Esta nueva versión del Documento Nacional de Identidad también se está expidiendo en ciudades como Santander y Lleida.
 La principal razón de cambiar este dispositivo es la seguridad. “Si el anterior era complicado de falsificar, éste todavía lo es más". Esta nueva versión del DNI incorpora la nueva tecnología de transmisión de datos por contacto por lo que no hará falta el lector sino que una aplicación de móvil será suficiente para conocer los datos que contiene el DNI, así como "medidas invisibles" que no se han desvelado. Así se avanza en el proyecto de Policía 3.0, que permite no desplazarse hasta la comisaría para poner una denuncia, puesto que el con el uso del DNI será suficiente.
El nuevo documento incorpora un dispositivo novedoso, está diseñado con la última generación tecnológica, por la cual alberga en su memoria gran variedad de datos, pudiendo incluso consultar la vida laborar y las multas de tráfico. 
Cuando esté en pleno rendimiento, el DNI tendrá potencial para sustituir a la tarjeta sanitaria, al carnet de conducir, actuar como pasaporte si el país de destino tiene tecnología compatible. Y en general servir como firma electrónica para las transacciones por internet. Al traspasar la frontera, el lector del DNI verificará todos los datos, contrastándolos con las bases de datos existentes, realizando una comprobación rápida de la foto y la firma con su correspondiente nombre y asímismo con el resto de datos personales. Lo mismo ocurrirá con cualquier transacción electrónica que se quiera realizar con la Administración pública. 

Con este nuevo DNI el sistema de dominación da un paso más hacia el control absoluto de la vida, por un lado el control social de las personas se hace más completo pero a la vez más sutil, con el almacenamiento progresivo de datos y la facilidad para acceder a los mismo por parte del estado y sus funcionarios.


Por otro lado se avanza en el proyecto mundial de smart cities, donde se apuesta por la creación un mundo gobernado por tecnologías inteligentes donde un DNI o un teléfono sirvan para todas las acciones cotidianas (subir al metro, pagar la compra, ir en bici, al médico…), mientras siguen aportando información sobre nuestras vidas, nuestros gustos, nuestras ideas al estado y las grandes empresas. Contra el DNI 3.0, contra la megamáquina. 

domingo, 8 de marzo de 2015

Aquí y ahora

En materia de cambio social radical, todo gira entorno a la irreversibilidad que es capaz de producir dicho cambio, en anular los elementos que sostienen el problema social. Y dicha irreversibilidad presupone un grado necesario de autonomía propia, de lugares comunes ajenos a los flujos que circulan a través de todo el imperio de la mercancía. La destrucción nunca fue suficiente, ya que todo reside en el modo. Existen maneras de destruir que de forma inevitable provocan el retorno de lo que se ha destruido. La cuestión se reduce a cómo hacer.

Puntos estratégicos básicos:

Nº1. Auto-organización local: Dentro de este punto se encuentra cualquier práctica que ayude a la comunidad a deshacerse de la dependencia de la que somos rehenes. Dependencia de sus mercancías, de sus medicinas, de su agricultura o de su policía. Por lo tanto, constituirse en comunas, en okupaciones, grupúsculos, bandas, centros... es el primer paso para terminar con la impotencia individual a la que nos vemos abocados a menudo. Las personas que convivan, que den vida a estas comunas tienen que basar sus relaciones en la amistad. No en programas definidos y bien catalogados, sino en la amistad sincera, en la comunidad. La amistad es el requisito básico del triángulo común-comunidad-comunismo. Ello se deriva del siguiente principio epistemológico: la historia del movimiento revolucionario es, en primer lugar, la historia de los lazos que le otorgan su consistencia. Poner en común, por lo tanto, los conocimientos, los materiales y las prácticas. Organizarse a nivel local de tal modo que se haga retroceder la cartografía estatal mediante las complicidades necesarias, mediante las solidaridades materiales, políticas y afectivas que permitan romper con nuestra dependencia. ¿Cómo organizarse para que no sea preciso trabajar dentro del sistema productivo capitalista? ¿Cómo convivir sin aplastarnos mutuamente? ¿Cómo hacerse entender ante los demás? Son preguntas que únicamente pueden hallar respuesta en la práctica común. La auto-organización tiene que preocuparse constantemente de aumentar su extensión en el territorio (aunque con precaución de no producir una sobre-extensión; hacerlo conforme las fuerzas materiales lo permitan) y de profundizar los núcleos ya creados. Entre los intersticios de las diferentes agrupaciones, entre las solidaridades creadas y consolidadas, entre las muchas amistades surgidas a partir de un objetivo común, es también preciso crear unas vías de comunicación propias. Terminar con la dependencia de los mass media para comunicar, porque en el momento que un movimiento cualquiera (véase 15M) se adhiere a sus vías de comunicación, este movimiento muere nada más los medios dejan de darle voz. Se trata, por lo tanto, de crear una pluralidad de mundos antagonistas al mundo presente, al mundo que solamente gestiona su propia obsolescencia. Los medios para sacar adelante las comunidades pasarán tanto por la propia voluntariedad de los integrantes como por el saqueo, las estafas y el pillaje. No respetamos la propiedad porque esta es el mayor de los robos. Reapropiarse, reconstituirse. Sonsacar de su embalaje moralista las técnicas y los conocimientos. Se trata de saber pegarse, saltar cerraduras, curar fracturas además de anginas, construir un emisor de radio pirata, montar comedores en la calle; en definitiva, reunir los saberes dispersos y constituir una agronomía de guerra. Estar en movimiento constante; no caer en el aislamiento dentro de una okupación porque puede morir de autarquía al no saber establecer las solidaridades necesarias. Participar también en los "movimientos sociales/ciudadanos" más amplios solamente para radicalizarlos. En última instancia la alternativa no está entre la espera y el activismo, entre participar en los "movimientos sociales" o formar una vanguardia armada, sino entre organizarse o resignarse. Organizar la autodefensa: tomar ejemplo de los Black Panther. Ellos/as también se dotaron de estos lugares comunes a la vez que añadieron su faceta político-militar, su prensa autónoma, las diez mil comidas que repartían diariamente, las clases gratuitas de derecho, economía, autodefensa y primeros auxilios. Se convirtieron hasta tal punto en una amenaza real que el Estado tuvo que mandar a los servicios especiales para masacrarlos. Resolver el problema del abastecimiento es de vital importancia tanto para no depender de sus flujos como para poder atacar posteriormente sus infraestructuras sin que ello derive en perjuicio alguno. Los que hablan de revolución sin hablar de armas y abastecimiento llevan ya un cadáver en brazos. Una escalada insurreccional no puede ser otra cosa, pues, que una multiplicación de comunas, su conexión y articulación. La determinación de organizarse materialmente.

Nº2. Bloqueo: Bloquearlo todo es en adelante la primera acción de cualquiera que se encuentre contra el orden presente. El bloqueo físico tiene que desarrollarse paralelamente a la auto-organización. Esto quiere decir: bloquear la economía, pero adaptar nuestra potencia de bloqueo a nuestro nivel de auto-organización. Se trata de convertir en habitable una situación de excepción, poblar el bloqueo con deseos distintos a los de la normalidad. La interrupción del flujo de mercancías es la mejor garantía para arruinar al imperio. A causa del bloqueo, es necesario tener el problema del abastecimiento resuelto. Como decía; terminar con nuestra dependencia, poner en común los medios de subsistencia mediante las solidaridades necesarias y bloquear físicamente la circulación de mercancías. Bloquear todo porque no se depende ya de la circulación general, donde no se depende ya de la circulación general porque se está organizando localmente para bloquearlo todo. Se trata de terminar con su movimiento permanente. La economía americana, por ejemplo, es tan dependiente de los flujos provenientes de Asia que el costo del bloqueo sería de un millón de euros diarios. Por diez millones se puede hacer vacilar a la mayor potencia económica mundial. Si la acción se prolongase un mes más, estaríamos asistiendo por fin a su colapso. Únicamente se tiene que detener el movimiento frenético de la máquina para constatar su muerte. Puertos, aeropuertos, trenes, universidades, autopistas, fábricas, hoteles, repetidores eléctricos... todo es susceptible de ser bloqueado. Bloquear la producción es también bloquear la circulación. La principal precaución es que no se puede tratar de bloquear más de lo que permite la capacidad de abastecimiento y de comunicación de los insurgentes, de la organización eficaz de las diferentes comunas. ¿Cómo alimentarse una vez todo está paralizado? Alcanzar el grado de auto-organización necesario implica apropiarse de sus medios de producción; dejar al dos por ciento el encargo de producir los alimentos de los demás es una estupidez tanto histórica como estratégica. Por lo demás, sostenemos el sabotaje como el elemento fundamental: mínimo riesgo a la hora de actuar, mínimo tiempo invertido, máximo daño producido. Informaciones y energía circulan a través de redes de cables que es posible atacar y paralizar. Bloquear, por lo tanto, para catalizar el derrumbamiento, para permitir que las formas de vida sometidas puedan desarrollar su potencial, para tomar las riendas de nuestras vidas y para terminar con la dependencia absoluta que padecemos.

Nº3. Ataque a la policía: El territorio actual es el producto de varios siglos de operaciones policiales. Se ha expulsado a la gente fuera de sus campos, después de las calles, después fuera de sus barrios y finalmente fuera de los patios de sus edificios, con la ingenua esperanza de contener cualquier vida entre las cuatro pringosas paredes de la privacidad. Algunas de estas cosas sucedieron hace tanto tiempo que no las recordamos, pero estamos rodeados de sus consecuencias. No es una locura afirmar que vivimos bajo ocupación policial. Las redadas de sin-papeles en plena calle, los coches camuflados surcando las calles, la pacificación de los barrios con técnicas forjadas en las colonias, las declamaciones de los ministros contra las "bandas"... todo ello nos lo recuerda cotidianamente. No entraremos aquí en materia de que los ciudadanos son los primeros colaboradores con la policía. Vigilar a los vecinos, denunciar de forma anónima, sospechar de cualquier práctica fuera de lo esperado... cada vez son más los instrumentos puestos en marcha para convertirse en un chivato al servicio del poder. Antes de atacar al policía con uniforme es necesario atacar al "policía interno" que en mayor o menor medida todos y todas llevamos dentro; son las ruinas que esta sociedad ha dejado en nosotros. ¿Cómo enfrentarse ante una organización armada que posee medios y recursos casi ilimitados? ¿Cómo hacer frente a un ejército con entrenamiento militar? Sostenemos lo mismo que en su momento practicaron los insurrectos rusos (y que ha demostrado su validez en infinitud de ocasiones, siendo el ejemplo más representativo la guerra de Vietnam, donde unas pocas guerrillas vencieron al ejército más poderoso del mundo)

«Regla principal: no actuar en masa. Conducid una acción de a tres o de a cuatro como máximo. El número de los pequeños grupos debe ser lo más grande posible y cada uno de ellos debe aprender a atacar y desaparecer velozmente. La policía trata de aplastar a un grupo de miles de personas con un solo grupo de cien cosacos. Es más fácil enfrentar a un centenar de hombres que a uno solo, especialmente si éste golpea por sorpresa y desaparece misteriosamente. La policía y el ejército no tendrán poder si Moscú se cubre de estos pequeños destacamentos inaferrables. Nuestras fortalezas serán los patios internos de cualquier lugar desde el cual sea accesible golpear y fácil salir. Si tuvieran que tomar estos lugares, no encontrarían a nadie y perderían gran cantidad de hombres. Es imposible para ellos agarrarlos a todos porque deberían, para esto, llenar cada casa de cosacos» [Aviso a los insurrectos. Moscú, 11 de diciembre de 1905]

Que se conviertan en metódicas, pues, y que los incivilizados se agrupen en una guerrilla difusa, eficaz, que nos devuelva a nuestra indisciplina primordial. Es esencial, por lo tanto, mantener el anonimato en todo momento. Operar en las sombras para que el poder no nos capte como fuerza hasta el último momento, porque en caso contrario seremos aplastados sin demora. Una vez ingresados en la visibilidad tenemos el tiempo contado; o somos capaces de dar la estocada final o la represión caerá duramente sobre cualquiera. Liberar territorios de la ocupación policial; pero asegurarse de que el espacio liberado sea habitado. De nuevo, adaptar la extensión del territorio a las capacidades materiales de las comunas, a la auto-organización local. 

Se ha vislumbrado en el bloqueo de la economía, en el aniquilamiento de la policía y en la auto-organización local el destello de una vida histórica a la que nada nos hará renunciar, pase lo que pase. Si la economía está bloqueada, la policía está neutralizada y las personas son capaces de vivir mediante la auto-organización a pesar de (o gracias a) la situación de excepción, solamente es cuestión de tiempo que todo termine por desmoronarse definitivamente.

Asumimos con serenidad el proyecto y todas las complicaciones asociadas a él. Asumimos que este trabajo vivo conllevará como mínimo el paso de toda una generación. Asumimos el carácter fundamentalmente criminal en cada una de nuestras acciones.

¡Todo el poder a las comunas!

Nota


El presente texto tiene como única función la de orientar la práctica revolucionaria. Se puede concretar en muchos sentidos, se puede modificar para adaptarlo a la realidad inmediata, se puede matizar, se puede criticar y profundizar, pero por cuestión de extensión solamente se pretende establecer una serie de pautas mínimas a la hora actuar. Toda crítica, comentario, alusión, es bienvenido porque el conocimiento también ha de ponerse y debatirse en común.

jueves, 5 de febrero de 2015

Los parados y los quietos.

«¿Por qué combaten los hombres [y las mujeres] por su servidumbre como si se tratase de su salvación?» Spinoza.

No existe el "movimiento de parados". Todo aquello que la dominación es capaz de nombrar se vuelve, irremediablemente, incapaz de incitar su contestación. El hecho de que una pretensión pueda ser tachada por el poder como movimiento muestra desde un principio su completa inocuidad, su absoluta carencia de pretensión radical. En la actual configuración de hostilidades ese es el primer síntoma de su convivencia con la dominación.

«Huir
 de 
la
 visibilidad.
 Regresar 
al 
anonimato 









en 
posición 
ofensiva. La
 visibilidad 
está
 en
 huir. 
Pero 
una
 fuerza 
que 
se
 incorpora 
en 
la
 sombra
 nunca 
puede
 esquivarla.
 Se 
trata
 de
 aplazar
 nuestra
 aparición
 como 
fuerza
 hasta
 el
 momento
 oportuno.
 Pues
 cuanto
 más
 tarde
 nos
 encuentra
 la
 visibilidad,
 más
 fuertes 
nos
 encuentra.
 Y
 una 
vez 
ingresados 
en 
la 
visibilidad,
 nuestro
 tiempo
 está
 contado.
 O
 estamos
 en
 disposición
 de
 pulverizar
 su
 reinado
 en 
breve 
plazo 
o
 será
 ella 
quien
 nos
 aplaste
 sin
 tardanza.»[1]

En cuanto a "ser un parado", únicamente expresa que dicha persona no trabaja en el seno de una sociedad en la que trabajar, es decir, entrar en cierto tipo de relaciones de dominación, es la norma. El concepto de "parado", por lo tanto, únicamente nos remite la obligación de trabajar en la sociedad mercantil.

La noción de "parado" sigue siendo una arma de primera fila para la dominación, de manera que la actual crisis del sistema de trabajo únicamente puede ser comprendida como la crisis de la dominación. Es preciso tomar como punto de partida que el trabajo alienado no existe fuera del sistema de representaciones de la dominación, es decir, que queda por inventar mediante la guerra otro modo de desvelar la realidad; la verdadera comunidad.

Es raro que un movimiento sea popular a proporción de su radicalidad. La simpatía que un movimiento recibe proviene del hecho de que, en una sociedad sin comunidad, la identidad de cada uno está exclusivamente determinada por su función en el proceso de producción, por su trabajo. De esto se sigue que, fuera de este trabajo que conforma toda la existencia, este individuo no es nada más que un ser sin identidad, sin clase, un anónimo, una singularidad cualquiera, un parado. En cuanto tal, el parado es la situación de cada trabajador fuera del trabajo, y figura su existencia en cuanto individuo libre. Pero también es preciso ver el escándalo de una libertad vacía, de una libertad sin contenido: la libertad del parado es una libertad de no hacer nada, porque en cuanto individuo todos los medios de producción le son negados. El parado es peligroso en la medida en que busca dar un contenido a su libertad, y esto ha sido bien comprendido por el poder. Y si éste tiembla hoy, es porque sabe que las cadenas del parado no son únicamente universales, sino sobre todo radicales: el parado no protesta contra una injusticia particular, sino contra la injusticia pura y simple de ser expulsado al margen de la vida; su emancipación particular es la emancipación de todos.[2]

Uno no puede protestar contra el orden dominante conservando la oposición entre trabajo asalariado y paro. La auténtica alternativa no opone el trabajo asalariado al paro, sino la actividad libre a la actividad alienada. Tal posición únicamente demuestra la pasividad del trabajo asalariado y la naturaleza activa del parado, ya que este último se ocupa de su propia libertad.

Sonríe, tenemos la suerte de beneficiarnos con circunstancias históricas excepcionales. Vivimos un momento histórico donde el contexto nos permitirá, con un poco de empuje, asistir al colapso de toda una civilización. Nunca una sociedad se había odiado tanto a sí misma. Se puede entender la actual crisis social como un gigantesco acto de sabotaje tanto a nivel individual como social. Nos corresponde hacer estallar la contradicción más evidente de esta sociedad: la de confersarse como algo detestable, absurdo e irreparable. En bastantes individuos, en peones y en amas de casa, en albañiles y en prostitutas, circula ya ese sentimiento de que no queda tiempo para lamentar nuestras miserias en secreto, de que es preciso arriesgar todas las cosas para liberarnos de ellas, de que, considerando que el mal es violento, los remedios deben serlo también. Somos numerosos para maldecir en silencio un orden social del que solo se puede ser su esclavo, o su enemigo. El odio que esta sociedad se confiesa a sí misma nos conduce a realizarlo, y a elevarlo a su objetivo: a las relaciones mercantiles, las cuales han devastado todo lo que había de humanidad en nuestra sociedad.

La función de nuestra causa podría consistir en constituir una meseta, una plataforma de articulación de todas las luchas parcelarias en las que conseguimos reconocer el contenido universal de la lucha contra la mercancía. Unificar en su seno todas las luchas aisladas y fragmentarias que tienden hacia este fin.

«Pensemos en el ejemplo clásico de la protesta popular (huelgas, manifestación de masas, boicots) con sus reivindicaciones específicas (“¡No más impuestos!”, “¡Acabemos con la explotación de los recursos naturales!”, “¡Justicia para los detenidos!”…): la situación se politiza cuando la reivindicación puntual empieza a funcionar como una condensación metafórica de una oposición global contra Ellos, los que mandan, de modo que la protesta pasa de referirse a determinada reivindicación a reflejar la dimensión universal que esa específica reivindicación contiene (de ahí que los manifestantes se suelan sentir engañados cuando los gobernantes, contra los que iba dirigida la protesta, aceptan resolver la reivindicación puntual; es como si, al darles la menor, les estuvieran arrebatando la mayor, el verdadero objetivo de la lucha). Lo que la post-política trata de impedir es, precisamente, esta universalización metafórica de las reivindicaciones particulares. La post-política moviliza todo el aparato de expertos, trabajadores sociales, etc. para asegurarse que la puntual reivindicación (la queja) de un determinado grupo se quede en eso: en una reivindicación puntual. No sorprende entonces que este cierre sofocante acabe generando explosiones de violencia “irracionales”: son la única vía que queda para expresar esa dimensión que excede lo particular.»[3]

En cuanto organizaciones reformistas y burocráticas, las asociaciones de parados tienen intereses corporativistas y no pueden desear realmente el fin efectivo del paro, el cual significaría su propio fin. No tienen otro objetivo que dirigir eternamente una lucha sin victoria hacia el contenido absurdo. Pasan a ser aliados necesarios del Espectáculo. Ya no se trata de luchar contra la dirección ficticia de esta sociedad, sino de autoorganizar nuestras propias vidas a pesar de la presencia de un poder que ya no tiene otra existencia que la policial.

Los parados hablamos. Nos dirigimos abiertamente a institucionales tales como la EPA [Encuesta de Población Activa]. No podemos dejar impune la insolencia de dichos especialistas, los cuales hablan de nosotros sin conocernos y que sufren, en realidad y desde el fondo de su despacho, tanto miedo de encontrarnos. Tanto las estadísticas como el sondeo son, en nuestros días, uno de los más poderosos instrumentos de dominación y de control social. Si el amo de una sociedad es quien detenta la representación que ella se hace de sí misma, entonces la EPA está en manos del poder más celoso. Son ellos quienes crean la falsa consciencia que esta sociedad se da de sí misma. Son ellos quienes llenan unos conceptos vacíos con números, forzando así el asentimiento de la sociedad mercantil. Son ellos quienes de forma mortífera cuantifican la vida. Se podrá siempre hacer callar la verdad por medio de encuestas.

«Lo sorprendente no es que la gente robe, o que haga huelgas; lo sorprendente es que los hambrientos no roben siempre y que los explotados no estén siempre en huelga.» [4]

Notas:

[1] "La insurrección que llega", Comité Invisible.
[2] "Ejercicios de Metafísica Crítica", Tiqqun.
[3] "En defensa de la intolerancia", Slavoj Žižek.
[4] "El Anti-Edipo", Gilles Deleuze y Félix Guattari parafraseando a Wilhem Reich.