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jueves, 7 de enero de 2016
El día que las AnarcoChonis nos devolvieron la ilusión
Hasta hace unos días sentía que los feminismos que me rodean se habían convertido en una suerte de pelea digital vanguardista de términos academicistas y egos construidos sobre una colección de opresiones HazteConTodosPokemon, que lo siento tías, pero yo no entiendo. Y mi abuela tampoco.
Cuando ya tenía el monóculo colocado, llaga lo anarcoChoni y de un tortazo te devuelve a tu cuerpo, a tu vida y a tu historia. Te escupe a la cara lo que eres y de donde vienes, te coloca en el lugar desde el que comienza tu lucha. Y joder hermanas, que gusto ver lo que pintáis por las calles y como os hacéis presentes en nuestra lucha.
La choni es una identidad social, económica y política. Somos las chavs de esos libros de ciencias políticas que lees pero de los barrios a los que no quieres ni acercarte. Somos a las que desprecias y a las que temes, de las que te ríes y a las que nunca querrías sentar a la mesa en una de esas comidas familiares.
Las chonis somos las hijas maleducadas de la clase proletaria de la periferia.
Las chonis de mi barrio íbamos todas en manada, nos guardábamos los porros en el forro del sujetador y robábamos el botellón en el Carrefour de la avenida. Éramos capaces de sostener la etiqueta de puta o de guarra con orgullo porque nuestra sexualidad, grosera y desvergonzada, era señalada con envidia. Nos hermanábamos con las gitanas, con las rumanas, con las latinas, con las marikas y con todas aquellas que se pintaran de negro el rabillo que Amy Winehouse paseó con arrogancia por cada escenario. Nos colábamos en las discotecas pijas y competíamos por ver quien se enrollaba con más tíos o robaba más copas o más carteras que luego compartíamos de forma descarada. Éramos una tribu de deslenguadas y gozamos de toda aquella adolescencia chabacana de pantalones de campana, leopardo y camisetas escotadas del Berska que se quedaban con un pequeño roto en la parte de la nuca al arrancarles el pita. Nos partíamos la cara si tocaban a una de las nuestras.
Luego supongo que crecimos. Moderamos nuestras vidas para llegar a la universidad o conseguir uno de esos curros de mierda que te pagan la supervivencia a final de mes. Se nos olvidó lo que fuimos.
Recordar esto con cariño y rabia ha sido un nuevo despertar dentro de un recorrido que a veces se vuelve aburrido y correcto. Que placer da ver que habéis vuelto.
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miércoles, 18 de marzo de 2015
pattrice jones. El activismo radical y la práctica antiespecista. -Annalisa Zabonati
pattrice jones, rigurosamente con iniciales en minúscula, significa rebelión y horizontalidad. Es una activista ecovegana, feminista y anarquista, como ella misma se define, que desde finales de los años 70 ha comenzado a preocuparse por los derechos de las personas homosexuales y el antiracismo. En el 2000 ha co-fundado un santuario llamado Eastern Shore Sanctuary and Education Center (ahora Vine Sanctuary http://vine.bravebirds.org/ Vine es el acrónimo de Veganism is the Next Evolution), en Maryland. En los últimos años ha coordinado la Global Hunger Alliance, una organización internacional que recoge varias asociaciones que combaten la cría intensiva y apoyan buscar y estudiar soluciones veganas para evitar el hambre y la sed en el mundo. Sus campos de estudio son el racismo, el sexismo, el especismo, la homofobia y la explotación ambiental; pero también la cooperación, la gestión de las emociones ante la muerte y el estrés, la cura de los traumas psicológicos.
Algunas de sus conceptualizaciones son expresiones directas de su experiencia como activista, por ejemplo el principio de 'Explotación de género de los animales (gendered form of animal exploitation)' y de 'Rehabilitación de los animales de pelea (rehabilitation)', sobre los gallos de pelea que rescata en su centro. Para 'Explotación de género de los animales' pattrice jones tiene la intención de proyectar los estereotipos que los humanxs dirigen a otrxs humanxs, interpretando tal cliché como expresiones naturales de los roles sexuales. Esto es definido por jones como la construcción social de género sobre los animales, incluyendo por ejemplo el prejuicio de agresividad que hay sobre los gallos, fanfarrones y prepotentes en cuanto machos. El tratamiento de rehabilitación, en cambio, proporciona el conocimiento de las características personales y desmantela el prejuicio negativo contra estos animales, primero abusados, y después explotados en la lucha y finalmente, si sobreviven al combate y a las prohibitivas condiciones de vida, asesinados; eliminando su capacidad de vivir pacíficamente y no dándoles la posibilidad de que encuentren otro modo de experimentar y existir.
Uno de los núcleos centrales de las discriminaciones es para pattrice jones el sexismo, entendido como la confusión entre el sexo (macho-hembra) y el género (hombre y mujer), que forma un sistema que asigna determinadas características propias en base al sexo y al género. Son categorías construidas socialmente pero interpretadas como naturales, y quien se aparta de ellas se considera 'antinatural'. Pero la cultura sexista va más allá, usan los animales para entrometerse entre sexo y género, así algunos comportamientos considerados típicos de una persona perteneciente a un sexo biológico se asignarán como absolutas a este género. Al confrontarlo con los animales se produce una actitud perjudicial, proyectando en sus comportamientos, los estereotipos sexistas.
Como se puede ver, entonces, el pensamiento de pattrice jones define el especismo como parte de un sistema de discriminación que contempla el racismo, sexismo, homofobia, clasismo, sólo por citar algunxs. Su activismo sigue tratando de construir puentes entre el movimiento de liberación de los animales y otros movimientos humanxs radicales y sociales, convencida de que el movimiento animalista (entendiendo esto como las distintas ramas de las que se compone el movimiento, del proteccionismo al liberacionismo) debe evolucionar políticamente también sobre temas ambientales y sociales, así como los movimientos ambientales y sociales deben incluir como luchas propias la cuestión animal y de las mujeres.
Las opresiones, conectadas entre sí, se refuerzan, y a veces crean híbridos que pueden ser peores que los originales, como en el caso por ejemplo del VIH y del SIDA, de las zoonosis y pandemias como la aviar y la gripe porcina. Todas las formas de discriminación que implican a los animales como productores y transmisores de enfermedades.
(sistema de intersección de las discriminaciones, pattrice jones en http://vine.bravebirds.org/connections/)
pattrice jones tiene una gran experiencia como psicóloga, trabajadora social, educadora y como activista social y política, es por esto que ha podido ofrecer un análisis pragmático de temas tan complejos como el especismo, sexismo, homotransfobia y la intersección entre varias formas de opresión. En su breve ensayo 'Strategic Analysis of Animal WelfareLegislation: A guide for the Perplexed' trata de encontrar y proponer un camino contra la multidimensionalidad del enfoque a la cuestión animalista, que proporciona por un lado el momento de liberación, y por otro lado los posibles cambios sobre la legislación, que contemplan siempre un mayor reconocimiento de los derechos de los animales, aunque expresados siempre por un sistema especista. Recomienda así a todxs aquellxs que se ocupan del animalismo, que valoren la situación caso por caso, de tener un enfoque práctico a las propuestas y análisis, de atenerse al deber y al deseo de lxs no humanxs más que al de lxs humanxs. Apoya cualquier cambio que produzca un menos sufrimiento de los no humanxs, y rechaza cualquier apoyo a cada forma de explotación de los animales también cuando se trata de una forma más 'humana' de tratarlos. Por eso sugiere que deben llevarse a cabo tácticas diversas dentro de una trama que tenga un objetivo último, se deben boicotear empresas, multinacionales, instituciones así como productos del capitalismo de la lógica patriarcal, del sufrimiento y maltrato animal que forman parte de la enorme máquina de la agroindustria, así como acciones directas con la contrainformación crítica.
Esto permitiría poder reducir la demanda de productos de origen animal, impulsando una educación vegana pero también realizar acciones directas considerando que los animales existen, viven y sufren. Consciente de que permanecen en un estado de sufrimiento porque pagan la consecuencia de la actitud de muchxs activistas que demasiado a menudo teorizan y no actúan. Una postura firme que resulta incómoda para todxs aquellxs que se consideran lxs únicxs depositarixs de la 'verdad antiespecista y liberacionista'. Lxs activistas animalistas también deberían
encontrar soluciones creativas a los conflictos, evitando los argumentos que dividen y que, en cambio, favorezcan la cooperatividad para conseguir un ambiente común, para encontrar los hechos que puedan resolver las diferencias, conseguir el consenso, donde sea posible, y aceptar que los aliados pueden estar en desacuerdo sobre las teorías hasta ahora indemostrables.
el bienestar animal y la liberación no deben ser proyectos separados. [...] Es el momento de dejar de lado las diferencias basadas en la teoría, para actuar por los animales de ahora en el mundo real [4].
pattrice jones es feminista y relaciona los vínculos entre el sexismo y el especismo, evidenciando el uso de los cuerpos femeninos humanos y los no-humanos sea por la perversión de los ciclos reproductivos[5], por la explotación de las hembras de otra especie por las hembras humanas (como ejemplo la extracción de los principios activos del Premarin de hembras, usado para "curar" la menopausia de las humanas). El Patriarcado y el pastoreo[6] están estrechamente relacionados y uno refuerza al otro, perpetuando la ideología y la practica del sufrimiento y el dominio. Ejemplo de esta hegemonía androantropocéntrica es el consumo de leche de vaca (y de de leche de hembras de otras especies) cuyo uso masivo, por numerosas fuentes médicas, es indicada contra el cáncer de mama; las agresiones sexuales como una forma de expresión del poder, que todas las humanas experimentan alguna vez en su vida, como las experimentan no-humanas sometiéndolas sexualmente, pero también controlando su reproducción y sus cuerpos; los estereotipos sexuales, como se mencionó anteriormente, que se ve la deformación de algún comportamiento específico de protección de la especie, interpretado según los esquemas machistas humanos; la violencia doméstica, que a menudo incluye la violencia también sobre los animales presentes en la casa del maltratador con el fin de intimidar, traumatizar y controlar a la mujer; los huevos como indicio explícito del control y la explotación reproductica, extrema forma de fusión del predominio sobre los cuerpos de las mujeres. Estas son solo algunas de las macroscópicas intersecciones de las opresiones, que pattrice jones detecta, indicando vivamente que no se puede ignorar ni el feminismo y el especismo, ni el animalismo y el sexismo.
En realidad, son sólo síntomas diferentes de la misma violación. No obstante, aún no teniendo una palabra para esta injuria, la reconocemos cuando la observamos[7].
Primero unx tiene que preguntarse si la acción está cercana al resultado que se quiere conseguir, y sucesivamente seguirse preguntando si el mismo resultado se puede conseguir rápidamente y con seguridad, mediante otros medios. Pero también hay que preguntarse si la fuerza usada es proporcional al daño que provocaremos, para corregir o prevenirlo[9].
Otro aspecto significativo de su pensamiento, es la posición libertaria, que expresa afirmando que los no-humanxs se organizan en comunidad y cooperan en tareas complejas sin el deber de contratos, acuerdos y constituciones[10], sabiendo de modo natural aquello que lxs humanxs deben pensar, estudiar, confirmar, a través de las ideas anarquistas. Por eso pattrice jones dice que:
Si queremos realizar nuestros sueños en pos del anarquismo, debemos estudiar la anarquía como se manifiesta en la práctica, es decir, aprender de los animales y de otros sujetos marginales[11].
Pero no se detiene aquí, también propone una reinterpretación de los principios de la "liberación", afirmando que la libertad es parcial, si no falsa, si incluye la separación del individio del resto de la comunidad y del ecosistema. Cada grupo formula las reglas de supervivencia que permitan equilibrar cada necesidad individual con las necesidades colectivas y ambientales. En este sentido jones reconoce el "anarquismo natural", lo que podría ser descrito como arquetipo, no como la liberación de las obligaciones, sino más bien como una liberación de las limitaciones injustas o antinaturales. Humanxs, no humanxs y el medio ambiente, son así todxs los elementos de un mismo conjunto relacionado, para llegar a la liberación y un proceso de restablecimiento de las relaciones, después de un proceso conectivo.
Todxs hablar de construir puentes entre los movimientos, pero pienso que debemos ir más allá. Aquellxs de nosotrxs que quieran cubrir la brecha entre el movimiento de liberación animal y el movimiento por la paz, la justicia y la liberación humana, deben ser los puentes que imaginamos. Así como los puentes deben extenderse y soportar peso, también nosotros debemos extendernos y soportar las dificultades.
Referencia bibliográfica:
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jones pattrice, “Crossing the mammalian-avian line”, in Satya Magazine, november-december 2004.
pattrice jones. “Mothers with Monkeywrenches: Feminist Reflections on the Animal Liberation Front”, in Steve Best – Anthony J. Nocella II, (Eds.), Terrorist or Freedom Fotghters. Reflections on the Liberation of Animals,Lantern Books, Herndon-VA, 2004.
jones pattrice, “Their Bodies, Our Selves: Moving Beyond Sexism and Speciesism”, in Satya Magazine, january 2005.
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jones pattrice, “Fear of Feeling: Trauma and Recovery in the Animal Liberation Movement”, in Satya Magazine, june-july 2005, trad. it. “Paura dei sentimenti: trauma e guarigione nel movimento di liberazione animale”, in http://asinusnovus.net/2013/11/29/paura-dei-sentimenti-trauma-e-guarigione-nel-movimento-di-liberazione-animale/, 2013.
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Anotaciones:
[2] jones pattrice, Strategic Analysis of Animal Welfare Legislation A Guide for the Perplexed, Strategic Analysis Report, Eastern Shore Sanctuary & Education Center, August 2008
[5] jones pattrice, “Their Bodies, Our Selves: Moving Beyond Sexism and Speciesism”, in Satya Magazine, jan. 2005.
[6] Cfr. Zabonati, Annalisa (2013), “Patriarcado y pastoralismo: las raíces comúnes del dominio”, Actas del Congreso Internacional Género y Cultura de la Sostenibilidad, in corso di pubblicazione.
[7] jones pattrice, “Stomping with the Elephants: Feminist Principles for Feminist Solidarity. Feminist Principles for Radical Solidarity”, in Steve Best – Anthony J. Nocella II. (Eds.), Igniting a Revolution: Voices in Defense of the Earth, Ak Press, Oakland-Edinburgh, 2006, pp. 319-334, p. 321 (trad. a mia cura).
[8] Idem.
[9] Idem, p. 324 (trad. a mia cura).
[10] jones pattrice, “Free as a Bird. Natural Anarchism in Action”, in Randall Amster et alii (Eds.), Contemporary Anarchist Studies. An Introductory Anthology of Anarchy oin the Academy, Routledge, New York, pp. 236-246.
[11] jones pattrice, “Free as a Bird. Natural Anarchism in Action”, op. cit., p. 238 (trad. a mia cura).
[12] jones pattrice, “Of Brides and Bridges: Linking Feminist, Queer, and Animal Liberation Movements”, in Satya Magazine, june-july 2005, trad. it. “Unioni e ponti: le connessioni tra i movimenti femministi, queer e di liberazione animale”, in http://anguane.noblogs.org/?p=198, 2011.
Fuente original (extraída del blog italiano Anguane): http://www.antispecismo.net/index.php?option=com_k2&view=item&id=367:pattrice-jones-l-attivismo-radicale-e-l-antispecismo-praticato-di-annalisa-zabonati
viernes, 28 de noviembre de 2014
La invisibilización que legitima el sexismo - de Michela Angelini*
Artículo original en italino: http://liberazioni.noblogs.org/?p=306
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El sexo, de siempre, es usado como pretexto para legitimar la superioridad del hombre sobre la mujer: el macho, por naturaleza fuerte e irascible; domina familia, clan, Estado. La mujer, por naturaleza limitada a la maternidad, está relegada al cuidado de la familia y a los roles que requieren una cierta empatía y propensión a la atención, como enfermera o maestra.
¿Qué divide a los hombres de las mujeres? ¿Los genitales distintos? ¿El sistema hormonal distinto? ¿La diferencia cromosómica? ¿O puede ser solo una construcción social para dividir a la humanidad en oprimidas y opresores? Para justificar situaciones de clara desigualdad entre hombres y mujeres, desde hace siglos, se recurre a la excusa del destino biológico natural.
El género, término que querría distraer la atención del sexo para ponerlo sobre la diferencia cultural, social y psicológica entre personas, por desgracia, se hace coincidir con el sexo y es usado como su sinónimo, distorsionando el intento original de expresar distintas formas de ser y vivir típicas de cada persona.
La educación que divide en dos géneros es cotidiana. Libros escolares, spots publicitarios, juegos divididos por géneros, enseñando a los niños que se divide a los adultos en hombres comprometidos, trabajadores, impetuosos y distantes con lxs hijxs, y a las mujeres dominadas por crisis emocionales, siempre atentas a su imagen y dedicadas a la limpieza de la casa, a hacer la comida y a cuidar de la familia. Puesto que lxs niñxs son sometidxs a un proceso de generización, no se tiene en cuenta ni lo más mínimo la identidad de género, ese alma que cada unx de nosotrxs tiene dentro, que tiene características tanto del universo 'masculino' como 'femenino', haciendo la expresión de cada sujeto única y no divisible en jaulas diferenciadas por el género.
La identidad de género, que está garantizada solo en las leyes de Argentina, no tiene expresión libre dentro de nuestra sociedad donde, de hecho, debes adaptarte al género para entrar en la única expresión permitida: aquella de hombre como macho y mujer como femenina. Cualquier comportamiento que no esté dentro de estas posibilidades de género será castigado rápidamente. Un niño que, por ejemplo, quisiese una muñeca, será objeto de burlas de lxs familiares antes, y de lxs otrxs niñxs después.
Han enseñado también que los genitales coinciden con un rol estereotipado llamado 'madre' o 'padre', por lo que automáticamente ser homosexual y transexual es inaceptable. Quien pone a sus familias en conocimiento de la condición de transexual u homosexual, seguramente eche abajo las expectativas y provoque una crisis del rol estereotipado de padres y pareja, sin dudarlo. Puede no ser fácil aceptar tal novedad en la familia (obviamente la pareja en caso de cambio de preferencia sexual se rompe, pero esto no tiene por qué suceder si el/la compañerx cambia también de sexo) y el único modo de poder mantener unidxs a lxs familiares es volver al discurso del autoconocimiento y los afectos. Se debe dejar de lado la parte del conformismo para reevaluar qué significa ser hombre y mujer y qué significa la palabra 'amar'. Todo esto se traduce en un refuerzo de la relación padre/madre - hijx creando mayores intercambios, transparencia y debate. Desde el momento en el que el padre no cumplirá más el rol paternal que la sociedad impone, un padre ocupado en criar a sus hijxs está más allá de cualquier estereotipo impuesto. Imaginemos un hijo de un padre homosexual acompañado por un hombre del mismo sexo, ¿como serían los nuevos anuncios de Barilla? Habrían dos personas indistinguibles con el criterio sexista, que cocinan, limpian la casa, hacen la compra y van a trabajar. El núcleo familiar funcionaría, a pesar de la falta del rol estereotipadamente fundamental llamado 'mujer' [1]. Luego hay otras familias, nacidas de la unión de dos personas homosexuales, que tienen un niño con reproducción asistida o adopción. En estos casos el/a niñx tendrá dos mamás o dos papás, que para la sociedad bien es aún peor que el caso anterior. También en estos casos, ser distintxs de una familia tradicional requiere establecer un lazo fuerte padres - hijxs, basada en la sinceridad y la solidaridad. Cuando hay dos mamás o dos papás es imposible estereotipar el rol familiar. También en estos casos la familia tendrá bases solidas para ser un núcleo de transformación y crecimiento responsable. Luego está, por supuesto, la otra cara de la moneda. La educación que la sociedad imparte crea mentes sexistas, homotransfóbicas, que no están habituadas a imaginarse parte de la sociedad no conforme y a enfrentarse a esa parte. Esto puede determinar un rechazo, por idea preconcebida, de lxs que se declaran homosexuales o transexuales en la familia o en la esfera alargada de las relaciones afectivas. Una sociedad que vea convivir familiares heteroparentales con familias de padres homosexuales, monoparentales y familias abiertas, ¿sobre qué base será sexista? Si lxs niñxs estuviesen habituados desde pequeñxs a conocer hijxs de las familias que hemos citado y si no existiese ningún prejuicio con ellas, ¿podría ser la familia el primer lugar donde se educa en el sexismo? Si lxs niñxs tuviesen claro que unx se enamora de la persona, y no de cualquiera del otro sexo, si el príncipe azul fuese azul gay, si los niños pudiesen jugar con muñecas y las niñas con castillos llenos de monstruos, ¿cómo deberían cambiar los spots publicitarios para vender ahora sus productos?
El binarismo sexual es el principio en el que se organiza la sociedad y el miedo al potencial subversivo que hay dentro de cada persona transexual y homosexual es demasiado fuerte para no ser visto como una amenaza para la "normalidad".
Usando las palabras de Mario Mieli: 'En las mujeres sometidas al 'poder' del hombre, en lxs proletarixs sometidxs a la explotación capitalista, en la sumisión de lxs homosexuales a la Norma y en la de lxs negrxs al racismo de lxs blancxs, se reconoce la sumisión histórica capaz de anular los planes de la actual dialéctica social, sexual y racial, para conseguir el reino de la libertad". Y sin embargo "los maricones y los travestis son los 'hombres' que, por 'hombres', entienden mejor lo que significa ser mujer en esta sociedad, donde los hombres más despreciados no son los brutos, los 'falócratas', los violentos, presuntuosos individualistas, sino aquellos que más se asemejan a las mujeres" [2] Y aún así, ni hoy, con la debida atención, ¿se puede ser parte de aquella masa uniforme y acrítica que alimenta el sistema en lugar de cuestionarlo?
A las personas transexuales se les permite volver a la normalidad cambiando su cuerpo confundible por un cuerpo con el sexo con el que identificarles, y a las personas homosexuales vivir tranquilamente ocultando su orientación sexual, o como está de moda decir en la sociedad bien "no haciendo alarde de la propia homosexualidad". Demasiado impropio un beso en público, cogerse de la mano, querer casarse si esto viene de dos personas del mismo sexo y nunca se pasa de moda "la ropa sucia se lava en casa", se puede ser un "sucio" gay en privado, si no se quieren las consecuencias de hacerlo en público. No se tiene el derecho de tener una identidad legal femenina si no se ha procedido primero a una eliminación de los genitales masculinos. Se puede provocar una crisis en la sociedad sexista, prefiriendo ser unx mismx en lugar de adaptarse a la moral común.
La invisibilización del fenómeno transexual e intersexual no es una invención moderna. Como sucedía con las mujeres, en la Edad Media, las personas intersexuales[3] y transgénero (pero también homosexuales) eran quemadxs en la hoguera. El resto fueron silencionadxs. Hoy en día, a través de intervenciones quirúrgicas y tratamiento hormonal, también en lxs recién nacidxs, en el caso de los intersexuales identificadxs al nacer, se elige el sexo para hacerlo confundible con un hombre o una mujer y no provocar así, una crisis del binarismo. El resto es silenciado.
La disforia de género, la fuerte y persistente identificación en el sexo opuesto a lo que nos han asignado al nacer y, aún hoy, clasificada como patología psiquiátrica. Quien quiera cambiar de género (trans-gender) deberá pasar bajo las garras de un psiquiatra que, además de declarar la ausencia de patologías psiquiátricas, escribirá en un papel el diagnóstico.
Con este informe será posible tomar hormonas para modificar el cuerpo pero, en caso de que quiera modificar la anatomía mediante operaciones, no existiendo ningún derecho a la autodeterminacion del cuerpo, será necesaria una sentencia por parte de un tribunal pagado por la persona trans, que autorice al cirujano a proceder.
Aunque la mayor parte de las personas trans quiere modificar quirúrgicamente el propio sexo, quien no quiera o no puede todavía someterse a la intervención, se ve obligado por la ley 164/82 y su interpretación a vivir con los documentos expedidos en el nacimiento. El Estado ayuda así a la transfobia al identificar a lxs transexuales cada vez que sea necesario mostrar un documento: agencias de empleo, trabajo, farmacia, policía, estipulando un contrato de arrendamiento, inscripción en el gimnasio o cuando tenga que sacar la tarjeta en el supermercado para acumular puntos.
El inevitable estigma consecuencia de tales situaciones lleva a la exclusión, a la exclusión en el ambiente laboral, político y social, destino común con gran parte de las mujeres que, a los ojos de un hipotético jefe de trabajo, corren el riesgo de quedarse embarazadas. Teniendo, por destino biológico, ser madre y esposa. Como una persona trans que, por destino biológico, debería vivir en el papel impuesto en la sociedad, mujer y persona transexual están siempre relegadxs a roles de menor importancia y a engrosar las listas del paro.
No va mejor si analizamos la situación transexual. Los medios de comunicación proyectan una imagen de la mujer trans no operada como única opción de transexualidad, uniéndola a ambientes transgresivos y al límite de la legalidad, haciendo que la gente vea a un "transexual" como alguien poco recomendable y poco fiable.
Regularmente un hombre transexual (de mujer a hombre) es tachado de femenino y una mujer transexual (de hombre a mujer) es tachada de masculina tanto por los medios como por la gente común, hasta que el documento no sea rectificado. La moral común quiere dar más importancia al documento de identidad que a la identidad de género que cada uno de nosotrxs elige en el aspecto, comportamiento o rol social. El balance de la situación es que el 50% de las personas transgénero, según un estudio sueco, ha pensado en el suicidio y el 21% al menos una vez ha intentado suicidarse.
Sexo, género y destino biológico vienen impuestos al nacer. Como una persona intersexual puede poner en crisis la legitimación de la división hombre-mujer en base al sexo, las personas transexuales pueden poner en crisis el sistema hombre-mujer basado en las diferencias de género, y la pareja de padres homosexuales podrían minar la rígida división de los sexos de esta sociedad heteronormativa.
En Italia está muy activa la fábrica de cuerpos normales, intenta actuar en los cuerpos de los recién nacidxs intersex y de las personas transgénero para darles características estables y normales. No interesa que el no nacido intersex crezca, sin saber si se sentirá más hombre o mujer, y no está previsto que tenga un lugar cómodo en la sociedad si no quiere entrar en el género binario hombre-mujer. Por el contrario, está previsto la disolución del matrimonio entre las personas transexuales que rectifican el documento, se convertirá en matrimonio homosexual.
Quien no quiere o no puede todavía cambiar el sexo de los genitales o quien, a pesar de la transición, mantenga características que no se correspondan totalmente con el género escogido, puede ser capaz de subvertir la dialéctica social, pero esto se paga con la falta de garantías normales y la marginación.
¿Cuál sería el escenario si se garantiza el derecho a la expresión de la identidad de género, como en Argentina [4], donde está prohibido operar los genitales de los recién nacidos hasta que no puedan decidir sobre su propio cuerpo; como sucede en Colombia [5] donde se introdujo el pronombre neutro "Hen"; como en Suecia, donde se autorizaron las adopciones, reproducción asistida y embarazo subrogado tanto para parejas heteros, como homosexuales y solterxs?
¿Quién es oprimidx y opresor frente un cuerpo, reconocido legalmente y protegido, ni hombre ni mujer y cambiando los roles? ¿Quién debe estar en casa lavando los platos y cuidando los niños si la pareja está formada por personas del mismo sexo? ¿Quién deberá comprometerse y mantener a la familia?
Si se pudiese cambiar de género sin tener que ser sometidx a la psiquiatría, si los roles de género no fuesen más una división de madre/padre unificadxs bajo la palabra "padres", si el hombre tuviese la posibilidad de cuidar a lxs recién nacidxs y la mujer trabajar y continuar, si los niñxs fuesen educadxs en un modo neutro y sin recurrir continuamente al estereotipo de género, ¿qué sucedería en nuestra sociedad?
En una sociedad sin presión del género, en la que todxs pueden encarnar la propia expresión de género que sienten, en la que todxs pueden ser padres-madres, ¿cuántxs terminarían fuera de las jaulas impuestas por el Sistema? Si todo el mundo pudiese exprimir el propio potencial sin tener que enfrentarse continuamente con la categoría de hombre-macho-patriarca y mujer-femenina-madre, ¿sobre qué supuestos se mantendría el sexismo para ser todavía legitimado?
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NOTAS:
*Activista LGTBQI y vegana, componente del Colectivo Anguane.
[1] "No haré nunca un anuncio con una familia homosexual, no por falta de respeto, sino que no veo la familia como ellos, la nuestra es una familia clásica donde la mujer tiene un rol fundamental". (Declaración de Guido Barilla a La Zanzara, 26/09/2013).
[2] Mario Mieli, Elementi di critica omosessuale, Einaudi, Torino 1977.
[3] Es intersexual quien nace con características sexuales (genitales, hormonales o cromosómicas) no conformes al sexo masculino o femenino. Tal diversidad, a veces, es evidente simplemente observando los genitales externos, otras veces se evidencia solo con un examen cromosómico. Es transgénero quien, habiendo nacidx con características sexuales conformes al sexo masculino o al femenino, se reconoce en el género opuesto o en otro género.
[4] http://www.tgeu.org/Argentina_Gender_Identity_Law
[5] http://www.isna.org/node/181
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